viernes, 13 de octubre de 2017

15 de Octubre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 23

“Mi Señor es mi pastor, nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar; 
junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma. 
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, 
no temeré mal alguno, 
porque tú estarás conmigo; 
tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aderezas mesa delante de mí 
en presencia de mis angustiadores; 
unges mi cabeza con aceite; 
mi copa está rebosando.

Ciertamente, el bien y la misericordia
me seguirán todos los días de mi vida, 
y en la casa de mi Señor
moraré por largos días.” Amén.

Curiosidades

¿Cómo es la cruz hugonota y qué simboliza?

Son muchos protestantes o evangélicos, --la mayoría mujeres-- los que hoy llevan en su cuello la Cruz Hugonota. Esta puede ser para muchos una cruz misteriosa; pero, se trata, de alguna forma, de uno de los símbolos protestantes, la insignia --podríamos decir-- del protestantismo del Sur de Francia. Se trata de una cruz que se portaba como una joya.
Los vértices de los cuatro brazos terminan en pequeñas circunferencias o botones, que parecen aludir a las ocho bienaventuranzas que nos presenta el evangelista Mateo en su capítulo 5:3-10, que marcan una ética singular y que debería caracterizar la fe protestante. Entre esos brazos estilizados aparece la flor de lis, significante de la Trinidad. Hace también referencia --a lo que fuera en aquel tiempo-- parte del escudo francés, y que en su conjunto parecen evocar la corona de Cristo, su sufrimiento como expresión de su amor, y propósito de que nuestros pecados pudiesen ser perdonados. La relación con la corona, con el Estado Francés, es de relevancia. El protestantismo, no ha sido una fe ajena a las circunstancias sociales y políticas, y aunque es evidente que esto fue muy destacado en la Reforma Radical, lo sería también en general, entendiendo la fe como un modus vivendi, una práctica sin la cual la fe se entendía muerta.
Un elemento importante en esta cruz sería la paloma que se balancea bajo el extremo inferior de los brazos. Es un símbolo del Espíritu Santo. Representa unción, ánimo, respaldo, fuerza, voluntad divina. Los reyes franceses deberían tener esta unción para reinar. Algunas de estas cruces tienen, en lugar de la paloma, algo similar a una gota de aceite, en forma de lágrima, que supone el esfuerzo y valor de los protestantes franceses que fueron perseguidos hasta la muerte.
Existen diversas explicaciones para esta misteriosa cruz, aunque las dadas anteriormente suelen estar consensuadas en buena parte, y nos ilustran lo que fue la historia de los hugonotes, como una parte significativa de la Reforma de Francia, y el protestantismo en general.
El nombre de «hugonote», que se daba a los protestantes franceses del siglo XVI, como otros dados al pueblo de Dios, tenía que ver con una especie de mote peyorativo, que parecía referirse a la mala práctica de los cultos de los cristianos, ya que querían relacionarlos con el Diablo, argumentando que los cultos los celebraban por la noche, demonizando así sus prácticas.
Los hugonotes eran teológicamente calvinistas, pues, en Ginebra, bajo la escuela del reformador Juan Calvino, se formarían muchos de los dirigentes protestantes de Francia. El crecimiento protestante cundiría, y la Palabra de Dios, correría por las calles. Esto produjo un recrudecimiento inquisitorial ante la Reforma Protestante en Francia. Se formaría la «Chambre ardente», para juzgar a los Reformados.
En junio de 1551 el Edicto de Châteaubriant arreglaría todas las medidas que se aplicarían en contra de nuestros hermanos en Cristo. Paris, Burdeos y Lyon, entre otros lugares, fueron testigos de la ejecución de muchos hugonotes. La Matanza de San Bartolomé sería ejemplo de la fuerte persecución. A pesar de los Edictos de Nantes de 13 de abril de 1598, o de Versalles en 1787, que significarían una cierta tolerancia, la plena libertad de culto para los hugonotes, no se daría hasta la Constitución de 1791, en el marco de la Revolución Francesa. En otra reflexión entraremos en una síntesis de todos estos hechos históricos de nuestros hermanos en Cristo.
La cruz hugonota es una bonita joya, pero hay que recordar que es una cruz llena de misterios. Los misterios de las tensiones y persecuciones, sufridas por tantas familias francesas, que no escatimaron esfuerzos para predicar la salvación que existe en Cristo, y permear así una sociedad de esperanza. No podremos saber todas las vivencias que existirían detrás de este símbolo protestante, pero, cuando veamos esta cruz, recordemos que muchos hermanos lo llevaron, siendo influyentes en el cambio de una sociedad que era violenta, a pesar del peligro que corrían.
Es importante recordar cómo se identificaron con ese Dios, que es amor, que entregó a su Hijo en la cruz redentora para salvarnos, dejando así que el Espíritu Santo fuese una realidad constante de consuelo y poder para sus vidas. Aprendamos de ellos a entender el amor a Dios, como un amor que también se proyecta en nuestro prójimo, lo que no les eximía, sino que les impelía espiritualmente a llevar a la práctica su aportación social, así como a su gobierno, comprometiéndose responsablemente.

Autor: Juan Manuel Quero
https://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=8762:simbolos-de-la-reforma-protestante-la-cruz-hugonota&catid=47:columnas

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Mateo 22:1-14

“Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:
«El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de boda a su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero estos no quisieron asistir. Volvió a enviar otros siervos con este encargo: "Digan a los invitados que ya he preparado mi comida. He hecho matar mis toros y mis animales engordados, y todo está dispuesto; vengan a la boda". Pero ellos, sin hacer caso, se fueron: uno a su labranza, otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los golpearon y los mataron. Al oírlo el rey, se enojó y, enviando sus ejércitos, mató a aquellos homicidas y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: "La boda a la verdad está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. Vayan, pues, a las salidas de los caminos y llamen a la boda a cuantos encuentren". Entonces salieron los siervos por los caminos y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos, y la boda se llenó de invitados.
»Cuando entró el rey para ver a los invitados, vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda, y le dijo: "Amigo, ¿cómo entraste aquí sin estar vestido de boda?" Pero él guardó silencio. Entonces el rey dijo a los que servían: "Átenlo de pies y manos y échenlo a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes", pues muchos son llamados, pero pocos escogidos».” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Estar dispuesta a aceptar la invitación que Jesús me hace. Una invitación tan buena como una fiesta. Parece irresistible…
Pero la verdad es que hay muchas personas invitadas a esa “fiesta”, pero en la vorágine de la vida de hoy piensan que lo pueden dejar para más adelante, cuando tengan más tiempo.
Yo siempre me pregunto ¿para cuándo… para cuando se jubilen? ¿y si mueren antes? ¿no es mucho el riesgo, el haber tenido la oportunidad de aceptar a Cristo y celebrarlo, y haberlo hecho?
Si pensamos en el culto, ese espacio en donde los cristianos nos nutrimos de la Palabra y en donde nos fortalecemos en comunidad, es sólo un par de horas (si llega a eso) por semana. Y en nuestro caso: ¡dos veces al mes! No es tanto, no me va a retrasar tanto en mi trabajo, en mis cosas. Pero es como que para participar de las actividades de la iglesia falta voluntad.
Y no basta con estar, nuestra presencia en el lugar no significa que estemos realmente. Jesús espera la alegría y el deseo de celebrar, con alma y cuerpo. Es muy triste preparar una fiesta y que los invitados vengan por obligación…
Pero la invitación no es sólo para que participemos de las actividades de nuestra iglesia. Es para la vida, una vida en alegría y dispuestos a enfrentar con optimismo los avatares de la vida, no importa cuáles sean las cosas que nos tocan enfrentar. Jesús te propone a vos y a mí una vida con una actitud diferente, que transmita la alegría de una vida en Cristo, de una vida en la fe.
Aceptar significa un cambio rotundo, vivir nuestra vida desde otra perspectiva. Quedarte con tus cosas y en la vida que tenés ahora, será eso, nada más. Una vida que no crece, que no se supera, que se aferra a lo efímero, a lo que no perdura.
Hay una invitación que vos tenés la posibilidad de aceptar o no, como toda invitación. Las opciones siempre tienen sus consecuencias y en este caso tampoco es diferente. Jesús te promete una vida plena, en donde él va a estar con vos en las buenas y en las malas, en donde él pone todo y vos disfrutás del regalo de la fe. Podés aceptar o no: es tu decisión. Amén.

Querido Jesús: parece atractiva tu propuesta, en verdad me siento bien y la paso bien cuando me dejo seducir y te acepto. Pero la corriente me lleva, me atrapa. Hay muchas ofertas que me tientan y me dejo llevar… a veces más bien la realidad me atrapa y me agobia y no logro encontrarle la vuelta a la vida… entonces me doy cuenta de lo mucho que necesito de tu Palabra liberadora, de darme cuenta que la vida no es tener, sino ser, y cuando soy yo misma, con todo lo que Dios me ha dado, entonces puedo ser feliz y celebrar, incluso en medio de las preocupaciones y angustias. Suena raro ¿no? Esa es la fe en vos, es confiar que vos estás conmigo y me protegés. Gracias, Jesús, por tanto amor y paciencia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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