sábado, 27 de agosto de 2016

28 de Agosto

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 68 (1-19)

“¡Levántese Dios, sus enemigos se dispersen,
huyan ante su faz los que lo odian!
Cual se disipa el humo, los disipas;
como la cera se derrite al fuego,
mueren los incrédulos ante Dios.

Mas los justos se alegran y exultan
ante la faz de Dios, y saltan de alegría.
Canten a Dios, entonen a su nombre,
abran paso al que cabalga en las nubes,
alégrense en mi Señor, exulten ante su rostro.

Padre de los huérfanos y tutor de las viudas
es Dios en su santo refugio;
Dios da a los desvalidos el hospedaje de una casa,
abre a los cautivos la puerta de la dicha,
mas los rebeldes quedan en un suelo ardiente.

Oh Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo,
cuando pasabas el desierto, la tierra retembló,
y hasta los cielos se disolvieron ante la faz de Dios,
ante la faz de Dios, el Dios de Israel.

Tú derramaste, oh Dios, una lluvia de generosidades,
a tu propiedad debilitada, tú la reanimaste;
tu rebaño encontró un hogar, aquella
que en tu bondad, oh Dios, al desdichado preparabas.

El Señor da la palabra:
es el anuncio de un ejército inmenso.
Y mientras los reyes, los ejércitos huyen, huyen,
la bella de la casa reparte el botín.

Mientras ustedes descansan entre los muros del refugio,
las alas de la Paloma se cubren de plata,
y sus plumas de destellos de oro verde;
cuando Sadday dispersa a los reyes,
por ella cae la nieve en el Monte Umbrío.

¡Monte de Dios, el monte de Basán!
¡Monte escarpado, el monte de Basán!
¿Por qué miran celosos, montes escarpados,
al monte que Dios eligió por mansión?
¡Oh sí, mi Señor vivirá allí para siempre!

Los carros de Dios, por millares de multitudes;
el Señor ha venido del Sinaí al santuario.
Tú has subido a la altura, conduciendo cautivos,
has recibido tributo de hombres, hasta los rebeldes
para que mi Señor Dios tuviera un hogar.

¡Bendito sea el Señor día tras día!
El carga con nosotros, Dios de nuestra salvación.” Amén.

Curiosidades

¿Qué es el Credo Cristiano?

La Iglesia cristiana nació en el seno del pueblo judío, con la misma fe en Dios, y con las mismas Sagradas Escrituras. Lo nuevo que la fe cristiana trajo consigo, está comprendido en el nombre Jesucristo.
Por esto, el primer credo cristiano fue un credo acerca de Jesucristo, o sea, sólo el 2° artículo: Jesús es el Cristo, el enviado de Dios; Jesucristo es el Señor (Marcos 8:29; Filipenses 2.11; Hechos 17:3).
Desde que los primeros cristianos fueron a todo el mundo como mensajeros de su Señor, se les impuso la necesidad de explicar a las naciones paganas con sus muchos dioses, quien es el único y verdadero Dios y Señor. De esta manera se agregó al artículo de Jesucristo el primero: de Dios, el Padre (Hechos 17:24; 1 Corintios 8:4).
Los apóstoles, al cumplir su misión universal de predicar acerca de Dios y de Jesucristo, de sus palabras y sus obras, de su muerte y su resurrección, querían que la gente obtenga y conserve la fe en Jesucristo, el Señor glorificado. Así fue que se añadió a los artículos de Jesucristo y de Dios, el tercero, del Espíritu Santo y su obra, pues la fe y la congregación son sus obras (Hechos2:38, 1 Corintios 12:3).
De tal modo encontramos en el Nuevo Testamento las raíces de nuestro CREDO (2 Corintios13:13; Mateo 28:19). La formulación clara de la fe cristiana en el Dios Trino  (la Trinidad) surgió en una época posterior y debido a un motivo concreto.
Marción, un cristiano culto y conocedor del mundo por sus muchos viajes quiso fundar una religión universal nueva por medio de la combinación de pensamientos tomados del cristianismo y del paganismo; en cambio rechazó rotundamente el Antiguo Testamento. Por este motivo, los cristianos fueron obligados a reflexionar. Ellos tuvieron que responder a las preguntas; ¿Cuál es la verdadera  fe  en Jesucristo? y ¿Cuáles son los libros considerados como testimonio auténtico para la verdadera fe en Jesucristo?
De la pregunta por la verdadera  fe, surgió como resumen de la doctrina cristiana el "CREDO ROMANO" alrededor del año 150. Éste es la base de nuestro "CREDO APOSTOLICO". Mayor divulgación entre los cristianos lo tuvo, sin embargo, la confesión de fe de NICEA del año 325. Este credo tiene, en nuestra Iglesia Evangélica, su lugar en los cultos especiales.
De la segunda pregunta surgió el CANON de los libros del Nuevo Testamento; es decir, la compilación de todos los libros apostólicos que son fundamentales para la fe cristiana.
El camino hacia la unidad en cuanto a la Biblia y al Credo fue largo y penoso, colmado de controversias y discusiones respecto a algunos libros bíblicos (Hebreos, Apocalipsis) y hasta por palabras del Credo. Algunas iglesias regionales quedaron excluidas, por lo cual la unidad nunca fue completa. El Credo de ninguna manera puede garantizar la unidad de la Iglesia y menos todavía la pureza de la fe. Por ejemplo: Aquellas doctrinas de la Iglesia Católica Romana que nos separan de ella no se encuentran fundamentadas en las confesiones de fe de la Iglesia Primitiva.
Con la Biblia y el Credo se indica más bien la dirección que ha de tomar la Iglesia en su camino de obediencia, de servicio y de testimonio. Por ello, la antigua confesión de fe ha de ser actualizada siempre de nuevo: debe ser expresada para nuestra época y con nuestras palabras. Así lo hicieron en Alemania: La Iglesia Luterana durante la época de la Reforma, dando origen a la "Confesión de Augsburgo" (1530) y, en nuestro siglo, la Iglesia Evangélica con su "Declaración de Barmen"(1934).
 “Escudo de la Fe” – Manual para el curso de confirmación - Con ligeras actualizaciones, a partir de la de la 5ta. edición en castellano, revisada y ampliada de 1980 -  IGLESIA EVANGÉLICA DEL RÍO DE LA PLATA -  Realizado en la Parroquia Norte-Bovril en 2004, para su uso interno, pág.45-46

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Lucas 14:1-14

Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Había allí, delante de él, un hombre. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: ‘¿Es legítimo curar en sábado, o no?’ Pero ellos se callaron. Entonces lo tomó, lo curó, y lo despidió. Y a ellos les dijo: ‘¿A quién de ustedes se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?’ Y no pudieron replicar a esto.
Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: ‘Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: ‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: ‘Amigo, sube más arriba.’ Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se elogie, será humillado; y el que se humille, será ponderado.’
Dijo también al que lo había invitado: ‘Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los rengos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Definitivamente Jesús vino a romper las reglas de su tiempo, pero también del nuestro. Cuando leemos los evangelios nos encontramos con críticas a la religión judía y a sus líderes religiosos. Jesús señala el exceso de legalismo que llevan adelante, cuestionando el sábado, como día de reposo. También pone el dedo en lo protocolar, de los lugares que corresponde a cada cual en una fiesta, según su lugar en la sociedad y con respecto a la persona que realiza la fiesta, por ejemplo. Y finalmente pone en evidencia algo tan propio incluso de este tiempo, que es la devolución de gentileza: invito y me invitan.
De alguna manera lo que busca poner en el tapete es la relación entre Dios y los seres humanos, y nuestra imposibilidad de devolver a Dios por su infinita superioridad sobre nosotros.
Esto es claro y obvio. El punto es que Jesús interpela a la gente de su tiempo, y a nosotros también, preguntando ¿dónde está la diferencia entre los que son creen en Dios y los que no?
Si anteponemos las “leyes” religiosas, los reglamentos eclesiásticos, a la necesidad de la persona, si esperamos ser reconocidos públicamente como modelos a seguir, si sólo damos a quienes nos pueden devolver, sea favor, dinero, invitación, regalo, y demás ¿dónde está la diferencia?
Si bien Jesús habla de una recompensa dada por Dios, no es eso lo más importante, sino el estilo de vida que llevamos como seguidores de Jesús, la autenticidad que tienen nuestras actitudes o palabras. Porque la elasticidad o apertura de pensamiento, la humildad y la generosidad nacen del amor a Dios y de la fe en Él, sino nuevamente no pasa de ser una forma, una vida en la hipocresía.
Es difícil vivir una vida fuera de los parámetros con los que se maneja nuestra sociedad, de la que formamos parte y que se permea constantemente en nosotros. También somos parte de esa construcción social. Pero Jesús una y otra vez nos llama a ser diferentes, a marcar la diferencia que nos toca como sus seguidores.
Seguramente para muchas personas seremos tontos o ingenuos, seguramente se burlarán de nosotros y nos engañarán, pero es problema del otro.
Hace varios meses atrás salió en las noticias de un empresario de origen turco, que construyó una empresa de lácteos en los Estados Unidos que tuvo mucho éxito, regaló a todos sus empleados el 10% de sus acciones como un reconocimiento al trabajo diarios de esas personas. De eso es que te estoy hablando, de animarte y animarnos a hacer la diferencia, de ser generosos aún sin esperar ni recompensa ni reconocimiento. Amén.

Querido Jesús, vos me mostraste en tu vida en la tierra como ser una persona íntegra, coherente en palabras y hechos. Ayudame a seguirte en ese camino, a ser generosa y humilde. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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