viernes, 12 de agosto de 2016

14 de Agosto

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 40 (1-4.9-10.13-17)

“En mi Señor puse toda mi esperanza,
él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.

Me sacó de la fosa fatal,
del barro cenagoso;
asentó mis pies sobre la roca,
consolidó mis pasos.

Puso en mi boca un canto nuevo,
una alabanza a nuestro Dios;
muchos verán y temerán,
y en mi Señor tendrán confianza.

Dichoso el hombre aquel
que en mi Señor pone su confianza,
y no se va con los rebeldes,
que andan tras la mentira…

…He publicado la justicia
en la gran asamblea;
mira, no he contenido mis labios,
tú lo sabes, mi Señor.

No he escondido tu justicia en el fondo de mi corazón,
he proclamado tu lealtad, tu salvación,
no he ocultado tu amor y tu verdad
a la gran asamblea…

…¡Dígnate, oh mi Señor, librarme,
mi Señor, corre en mi ayuda!
¡Queden avergonzados y confusos todos juntos
los que buscan mi vida para cortarla!

¡Atrás, sean confundidos
los que desean mi mal!
Queden desesperados de vergüenza
los que dicen contra mí: ‘¡Ja, Ja!’

¡En ti se gocen y se alegren
todos los que te buscan!
Repitan sin cesar: ‘¡Grande es mi Señor!’,
los que aman tu salvación.

Y yo, pobre soy y desdichado,
pero el Señor piensa en mí;
tú, mi socorro y mi libertador,
oh Dios mío, no tardes.”  Amén.

Curiosidades

¿Qué es el Catecismo de Heidelberg?

Este catecismo toma su nombre de la ciudad alemana homónima de Heidelberg. Fue publicado allí en 1563 y estaba destinado en un principio a servir como manual para la enseñanza de la fe cristiana en la Iglesia Evangélica del Palatinado. Fueron sus autores discípulos de Felipe Melanchthon, quien era amigo y colaborador de Martín Lutero en Wittenberg. Ellos, sin embargo, se habían familiarizado con el cristianismo evangélico a través de las enseñanzas de Juan Calvino, quien había introducido la reforma en la ciudad suiza de Ginebra, ejerciendo desde allí una influencia decisiva sobre la formación de las iglesias reformadas.
De ahí que el Catecismo de Heidelberg se identifica en sus puntos principales con las enseñanzas de Calvino, y hallo rápidamente amplia difusión en numerosas iglesias reformadas, sobre todo en Alemania y en los Países Bajos. Se transformo así en uno de los más importantes libros de doctrina cristiana para las iglesias evangélicas reformadas.
Desarrolla sus enseñanzas  siguiendo el método interrogativo mediante 129 preguntas y respuestas. De entre éstas fue tomada la selección que se presenta a continuación. A diferencia del Catecismo Menor de Lutero, el Catecismo de Heidelberg expone los Diez Mandamientos según la versión bíblica, tal como figuran en Éxodo 20:1-1S. Como dicho pasaje bíblico contiene la prohibición de hacerse imágenes, ésta figura como segundo mandamiento, mientras que los dos mandamientos finales que prohíben codiciar son reunidos en el décimo mandamiento. Es por ello que no coincide la enumeración de los mandamientos en los dos catecismos.
“Escudo de la Fe” – Manual para el curso de confirmación - Con ligeras actualizaciones, a partir de la de la 5ta. edición en castellano, revisada y ampliada de 1980 -  IGLESIA EVANGÉLICA DEL RÍO DE LA PLATA -  Realizado en la Parroquia Norte-Bovril en 2004, para su uso interno, pág.14

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Lucas 12:49-56

"He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla!
‘¿Creen que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, se los aseguro, sino división. Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.’
Decía también a la gente: ‘Cuando vean una nube que se levanta en el occidente, al momento dicen: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, dicen: ‘Viene el calor’, y así sucede. ¡Hipócritas! Saben explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploran, pues, este tiempo?” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

¿Qué está en primer lugar, la familia o la fe? ¿el amor a Dios o a nuestros padres, hijos, hijas, nuera?
He visto familias divididas por la fe. Miembros de la familia atrapadas por una comunidad de fe que los enfrentan entre sí justificados por este versículo bíblico tan duro. Estas palabras de Jesús que nos sorprenden en realidad.
Una de las amigas de toda la vida de mi hija, de adolescente fue llevada por su madre a un grupo religioso extremista, que no permite que sus miembros se relaciones con personas de “afuera”. A raíz de una situación muy dramática que como familia atravesaron. Por eso dejamos de tener relación con ellas.
Pasaron los años y mi hija se reencuentra con ella a través del facebook. Ahí se entera que ella pertenece a ese grupo… pero deciden verse, encontrarse.
En ese tiempo ella está viviendo el gran dilema: salir de ese grupo religioso… pero sabe que hacerlo la separará de su madre, su hermano, algunos miembros de su familia, y todos sus amigos. Porque no se le había permitido cultivar amistades fuera del grupo. Una decisión muy difícil.
Hoy ya no pertenece al grupo religioso, pero su mamá y su hermano no le hablan. Amigos y familiares le dan vuelta la cara si la cruzan en algún lugar…
¿Es de esto que Jesús nos habla hoy?
¡De ninguna manera!
Es una forma muy cruda de decir que la fe es personal. Yo no puedo, aunque lo desee de todo corazón, aunque quiera obligar a la fuerza, hacer que mi hijo, mi madre, mi padre, o cualquier otra persona tenga fe. Y en eso habrá división, porque la fe nos cambia la perspectiva de la vida, nuestras prioridades son diferentes, los valores son diferentes, las actividades a las que vamos son diferentes… pero el trato siempre debe ser en el respeto y en el amor.
¿Cómo quien sigue el mandato del amor al prójimo, incluso a los enemigos, va a odiar a su familia?
¡De ninguna manera!
Pero una cosa es cierta, cuando toda una familia comparte una misma fe, la armonía y la paz que ahí se encuentra, es especial. Pero sólo Dios es quien permite que sea de esa manera. Amén.

Querido Jesús, sé que no es posible infundir la fe en las personas que amo, pero sí orar por ellas. Hoy te pido que las toques con tu espíritu para que compartamos nuestra fe en vos. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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