viernes, 1 de abril de 2016

3 de Abril

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 118(1-9.13-16.22-24)

“¡Aleluya!
¡Den gracias a mi Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!

¡Diga la casa de Israel:
que es eterno su amor!
¡Diga la casa de Aarón:
que es eterno su amor!
¡Digan los que temen a mi Señor:
que es eterno su amor!

En mi angustia hacia mi Señor grité,
él me respondió y me dio respiro;
mi Señor está por mí, no tengo miedo,
¿qué puede hacerme el ser humano?
Mi Señor está por mí, entre los que me ayudan,
y yo desafío a los que me odian.

Mejor es refugiarse en mi Señor
que confiar en ser humano;
mejor es refugiarse en mi Señor
que confiar en magnates…

…Se me empujó, se me empujó para abatirme,
pero mi Señor vino en mi ayuda;
mi fuerza y mi cántico es mi Señor,
él ha sido para mí la salvación.

Clamor de júbilo y salvación,
en las tiendas de los justos:
"¡La diestra de mi Señor hace hazañas,
excelsa la diestra de mi Señor,
la diestra de mi Señor hace hazañas!"…

…La piedra que los constructores desecharon
en piedra angular se ha convertido;
esta ha sido la obra de mi Señor,
una maravilla a nuestros ojos.
¡Este es el día que mi Señor ha hecho,
exultemos y gocémonos en él!...” Amén.

Curiosidades

¿Qué es la apocalíptica y qué características tiene?

La apocalíptica se designa tanto a un género literario como a las ideas características de la literatura correspondiente. Dentro del canon, la literatura apocalíptica está representada especialmente por los libros de Daniel y Apocalipsis, pero hay muchos otros apocalipsis tanto en la época intertestamentaria como de la cristiana primitiva.
Ya en los libros proféticos del AT se encuentran pasajes que debemos clasificar como apocalípticos en algunos sentidos por lo menos. La escatología apocalíptica puede encontrarse especialmente en Isaías, Joel y Zacarías. En los pasajes de estos libros se prevé el futuro escatológico en función de una intervención divina directa, el juicio universal de las naciones, y una nueva era de salvación, en la que el cosmos será radicalmente transformado. Esta escatología trascendental es el núcleo central de la doctrina apocalíptica. Es probable que la doctrina apocalíptica de la resurrección de los muertos ya se encuentre también en Isaías 26:19, como así también en Deuteronomio 12:2. Las formas literarias del apocalipsis, sin embargo, se anticipan especialmente en las visiones de Ezequiel y de Zacarías 1-6.
El género apocalíptico floreció como literatura diferente de la profética sólo después que cesó la profecía. Su primer gran florecimiento se produjo durante la crisis de la fe judía a mediados del s.II, bajo Antíoco Epífanes, cuando el género apocalíptico fue adoptado como el vehículo literario del movimiento asídico, que preconizaba el arrepentimiento nacional, la oposición irreductible a la helenización, y una fe escatológica en la inminente intervención de Dios en pro de su pueblo. A partir de entonces, lo apocalíptico probablemente caracterizó a diversos grupos dentro del judaísmo, incluyendo los esenios, los fariseos, los zelotes y los cristianos judíos. El género apocalíptico floreció especialmente en épocas de crisis nacional, y los últimos grandes apocalipsis escatológicos judíos provienen del período entre la caída de Jerusalén en el 70 d.C. y el fracaso de la revuelta de Barcoquebá.
Se ha debatido mucho la cuestión de la relación entre la apocalíptica y el NT. Hay pasajes que recuerdan fuertemente los apocalipsis judíos, tanto en forma como en contenido. Pero aún haciendo abstracción de estos pasajes apocalípticos, resulta claro que Jesús y la iglesia primitiva le debían mucho a la escuela apocalíptica, como lo evidencia su uso de conceptos apocalípticos tales como la resurrección, las dos eras, el Hijo del Hombre, el período de tribulación, el reino de Dios.
Por otra parte, la orientación puramente futurista de la literatura apocalíptica judía se modifica en el NT por la convicción de que ya ha comenzado el cumplimiento escatológico en el hecho de Jesucristo. Los cristianos viven el “ya” y el “todavía no”. De esta manera se sustituye la tendencia apocalíptica a valorar negativamente la historia actual por la convicción de que ya está obrando el propósito redentor de Dios dentro de la historia de la era presente.
Más aun la apocalíptica neotestamentaria es cristocéntrica. Ya se ha producido el acto decisivo de salvación escatológica divina en la historia de Jesús quien, por lo tanto, constituye también el centro de la esperanza futura de los cristianos. Para los escritores del NT, la apocalíptica se convierte en el medio para declarar la significación de Jesucristo para el destino del mundo.
(Nuevo Diccionario Bíblico, 1º Edición – Ediciones Certeza - pág.82-84)

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Apocalipsis 1:9-20

“Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero de la persecución, del reino y de la paciencia, en Jesús. Yo me encontraba en la isla llamada Patmos, por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús. Caí en éxtasis el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta, que decía: "Lo que veas escríbelo en un libro y envíalo a las siete Iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea". Me volví a ver qué voz era la que me hablaba y al volverme, vi siete candeleros de oro, y en medio de los candeleros como a un Hijo de hombre, vestido de una túnica talar, ceñido al talle con un cinturón de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos, como la lana blanca, como la nieve; sus ojos como llama de fuego; sus pies parecían de metal precioso purificado en el horno; su voz como voz de grandes aguas. Tenía en su mano derecha siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro, como el sol cuando brilla con toda su fuerza.
Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Él puso su mano derecha sobre mí diciendo: "No temas, soy yo, el Primero y el Ultimo, el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades. Escribe, pues, lo que has visto: lo que ya es y lo que va a suceder más tarde. La explicación del misterio de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha y de los siete candeleros de oro es ésta: las siete estrellas son los Ángeles de las siete Iglesias, y los siete candeleros son las siete Iglesias.” Amén.
Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Los primeros cristianos fueron perseguidos a causa de su fe, eso lo sabemos todos, pero a veces no logramos comprender por qué, y muchas veces confundimos la razón por la cual los judíos del templo quisieron deshacerse de Jesús con lo que pasó después a sus seguidores.
Uno de los problemas que el movimiento de Jesús tuvo con el imperio romano fue que no reconocían al emperador como el hijo de dios, sino que el Hijo de Dios era Jesús. Esto ponía a los cristianos y cristianas en una perspectiva diferente con respecto de la obediencia al César y hasta qué punto estaban dispuestos a seguir sus mandatos, porque por encima de todo poder terreno, está Dios, está su Hijo, Jesucristo.
De ahí se desprenden otras cosas: no pertenecer al ejército, no aceptar la diferencia de clases, darle un lugar de iguales a las mujeres y los niños… Los cristianos rompieron con las reglas establecidas por las sociedad romana y la hicieron temblar. Por eso eran perseguidos. Por eso Juan está en la isla de Patmos, por eso escribe en clave el libro del Apocalipsis, que estamos compartiendo ahora.
No es fácil leer este libro porque nos resulta muy extraño, casi una película de ciencia ficción, pero, aunque nos cueste creer, es tan sólo una carta las siete comunidades cristianas en donde Juan afirma que no importa cuanta opresión imponga el imperio romano con el César a la cabeza, Jesucristo con todo su poder lo vencerá.
¿No es un mensaje esperanzador para hoy día también? ¿no es maravilloso pensar que los que hoy gobiernan al mundo con su poder de muerte, explotación y guerra, adorando al dios Dinero van a ser vencidos por Jesucristo? ¿no es un alivio saber que los responsables del horror que estamos viviendo hoy van a ser juzgados y sentenciados?
Mientras tanto, al igual que lo hicieron en aquel tiempo, tenemos que seguir trabajando, llevando el mensaje de Vida de un Jesús que derrotó a la muerte, que se animó a nadar contra la corriente y nos llamó a sostenernos mutuamente. Amén.

Querido Jesús, sé que siempre estás conmigo, dándome fuerzas para proclamar tu Palabra de mil formas diferentes. Dame la fuerza y el compromiso para hacerlo, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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