Cada
latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios,
escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:
Salmo 19:8-14
“Los cielos
proclaman la gloria de Dios;
el firmamento revela la obra de sus manos.
Un día se lo cuenta al otro día;
una noche se lo enseña a la otra noche.
Sin palabras, sin sonidos,
sin que se escuche una sola voz,
su mensaje recorre toda la tierra
y llega al último rincón del mundo,
en donde el sol pasa la noche.
Y el sol, cual novio que sale del tálamo,
cual si fuera un poderoso guerrero,
se levanta alegre para hacer su recorrido.
Sale por un extremo de los cielos,
y sigue su curso hasta el otro extremo,
sin que nada se esconda de su calor.
el firmamento revela la obra de sus manos.
Un día se lo cuenta al otro día;
una noche se lo enseña a la otra noche.
Sin palabras, sin sonidos,
sin que se escuche una sola voz,
su mensaje recorre toda la tierra
y llega al último rincón del mundo,
en donde el sol pasa la noche.
Y el sol, cual novio que sale del tálamo,
cual si fuera un poderoso guerrero,
se levanta alegre para hacer su recorrido.
Sale por un extremo de los cielos,
y sigue su curso hasta el otro extremo,
sin que nada se esconda de su calor.
La ley del Señor es
perfecta: reanima el alma.
El testimonio del Señor es firme: da sabiduría al ingenuo.
Los preceptos del Señor son rectos: alegran el corazón.
El mandamiento del Señor es puro: da luz a los ojos.
El temor del Señor es bueno: permanece para siempre.
Los decretos del Señor son verdaderos, y todos ellos justos.
Son más deseables que el oro refinado
y más dulces que la miel que destila del panal.
El testimonio del Señor es firme: da sabiduría al ingenuo.
Los preceptos del Señor son rectos: alegran el corazón.
El mandamiento del Señor es puro: da luz a los ojos.
El temor del Señor es bueno: permanece para siempre.
Los decretos del Señor son verdaderos, y todos ellos justos.
Son más deseables que el oro refinado
y más dulces que la miel que destila del panal.
Con ellos, Señor,
amonestas a tu siervo,
y recompensas grandemente a quien los cumple.
y recompensas grandemente a quien los cumple.
¿Acaso hay quien
reconozca sus propios errores?
¡Perdóname por los que no puedo recordar!
¡No permitas que la soberbia
domine a este siervo tuyo!
¡Líbrame de cometer grandes pecados,
y nadie podrá entonces culparme de nada!
Tú, Señor, eres mi roca y mi redentor;
¡agrádate de mis palabras y de mis pensamientos!” Amén.
¡Perdóname por los que no puedo recordar!
¡No permitas que la soberbia
domine a este siervo tuyo!
¡Líbrame de cometer grandes pecados,
y nadie podrá entonces culparme de nada!
Tú, Señor, eres mi roca y mi redentor;
¡agrádate de mis palabras y de mis pensamientos!” Amén.
Curiosidades
¿Cómo obtenían
la sal en los tiempos de la Biblia?
Mientras los
fenicios obtenían la sal del Mediterráneo evaporándola en recipientes
especiales, los hebreos contaban con una limitada fuente de producción a
orillas del mar Muerto y en el monte de la Sal, elevación de 4.000 hectáreas en
el ángulo SO del mar Muerto. Tradicionalmente se relaciona esta zona con la suerte
que le cupo a la esposa de Lot (Gn.19:26).
Esta sal era de
la variedad rocosa o fósil y, a causa de las impurezas y modificaciones
químicas que se producían, la capa exterior generalmente carecía de sabor. La
referencia de Mt.5:13 es esta última, buena parte de la cual se descartaba por
inútil. Se agregaba sal como preservativo y para sazonar los alimentos. Los
pueblos orientales a menudo la empleaban para ratificar las negociaciones, de
modo que la sal se convirtió en símbolo de fidelidad y constancia. En las
ofrendas levíticas de cereales (Lv.2:13) se utilizaba sal como preservativo
para tipificar la naturaleza eterna del “pacto de sal” que existía entre Dios e
Israel.
La sal en la
vegetación esterilizaba la tierra. Es por eso que la expresión “sequedades en
el desierto” era sinónimo de tierra salina y estéril. Abimelek siguió una
antigua costumbre al sembrar sal sobre las ruinas de Siquem, como símbolo de
perpetua desolación. Eliseo utilizó sal para endulzar las aguas salobres del
manantial de Jericó. Generalmente se frotaba a los recién nacidos con sal antes
de envolverlos con fajas. Bajo Antíoco Epífanes, Siria impuso un impuesto a la
sal, que se pagaba a Roma.
Evangelio
Desde
el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos
sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:
Marcos 9:38.50
“Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu
nombre, pero se lo prohibimos, porque no es de los nuestros.» Pero Jesús
les dijo: «No se lo prohíban, porque nadie puede hacer un milagro en mi nombre,
y luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a favor de
nosotros. De cierto les digo que cualquiera que les dé un vaso de agua en
mi nombre, por ser ustedes de Cristo, no perderá su recompensa.
»A cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí,
más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino, y que lo arrojaran
al mar. Si tu mano te lleva a pecar, córtatela. Es mejor que entres en la
vida manco, y no que entres con las dos manos y que vayas al infierno, al fuego
que nunca se apaga. [Allí, los gusanos no mueren, y el fuego nunca se
apaga.] Si tu pie te lleva a pecar, córtatelo. Es mejor
que entres en la vida cojo, y no que tengas los dos pies y que vayas al
infierno, [al fuego que no puede ser apagado, donde los gusanos no mueren,
y el fuego nunca se apaga.] Si tu ojo te lleva a pecar,
sácatelo. Es mejor que entres en el reino de Dios con un solo ojo, y no que
tengas los dos ojos y seas arrojado al infierno, donde los gusanos no
mueren, y el fuego nunca se apaga. Porque todos serán sazonados con fuego. La
sal es buena. Pero si la sal se hace insípida, ¿con qué le devolverán su
sabor? Tengan sal en ustedes mismos, y vivan en paz unos con otros.»” Amén.
Los
textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos
podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:
Somos
llamados a la unidad por Cristo. Esa es la mayor verdad que nos llama al
ecumenismo, a hablar de lo que nos une, de lo que nos mueve, de lo fundamental
en la fe: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y Cristo como único Señor y Salvador.
Todo lo demás son detalles, dogmas.
El
amor de Cristo es uno solo, lo mismo que el amor al prójimo, que es el mismo.
No se puede amar a Jesús sin amar al que está al lado. Por eso es que si alguno
está obrando en el amor de Cristo ¿qué importa de qué denominación sea?
Si
alguno está defendiendo los derechos de las personas, denunciando la injusticia
¿qué importa su teología, si el católico, calvinista, luterano, wesleyiano o
cualquier otra denominación?
Muchas
veces nos quejamos como cristianos que la gente nos huye y está descreída, pero
no se nos ocurre hacernos una autocrítica y pensar qué es lo que se ve de
afuera, cómo nos ven… cada uno proclamando que nuestra Iglesia es la verdadera…
La
verdad es nuestra incoherencia y que no podemos hablar de amor si actuamos
despreciando a los demás, creyéndonos mejores que otros por esto o aquello. La
verdad es que si nos pasamos criticando ¿qué credibilidad podemos tener? ¿qué
Cristo conoce la gente?
No
el que murió en la cruz, que dio su vida por nosotros. No es que no hizo
acepción de personas, acercándose a los maltratados y despreciados y sentándose
en sus mesas. No el que resucitó de entre los muertos y nos hizo hijos e hijas
de Dios.
Jesús
dice: “No se lo prohíban, porque nadie puede hacer un milagro en mi nombre, y
luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a favor de
nosotros. De cierto les digo que cualquiera que les dé un vaso de agua en
mi nombre, por ser ustedes de Cristo, no perderá su recompensa.” Palabras que nos hacen
ver que nadie es dueño del mensaje del evangelio, sino que la fe viene de Dios
y puede estar en personas muy diferentes entre sí. De hecho los mismos
discípulos lo eran.
Como cristianos estamos llamados a dejar a un lado nuestras diferencias y
vivir en unidad para que el mundo crea. Sólo en ese momento seremos creíbles,
porque daremos un solo testimonio y el amor de Cristo nos unirá. Sólo ahí la
gente querrá escucharnos y nos buscarán para encontrar en la fe en Cristo el
alivio, la paz y la contención que están necesitando. Uno en Cristo. Amén.
hermosa reflexiones, muchas bendiciones.
ResponderEliminarmi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com
¡Gracias, Noemí! Que Dios te bendiga.
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