sábado, 29 de diciembre de 2012

12 de Enero

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 29

“Tributen al Señor, oh hijos de los poderosos,
Tributen al Señor gloria y poder.
Tributen al Señor la gloria debida a Su nombre;
Adoren al Señor en la majestad de la santidad.

Voz del Señor sobre las aguas.
El Dios de gloria truena,
El Señor está sobre las muchas aguas.
La voz del Señor es poderosa,
La voz del Señor es majestuosa.
La voz del Señor rompe los cedros;
Sí, el Señor hace pedazos los cedros del Líbano;
Y como becerro hace saltar al Monte Líbano;
Y al Monte Sirión (Hermón) como cría de búfalo.
La voz del Señor levanta llamas de fuego.
La voz del Señor hace temblar el desierto;
El Señor hace temblar el desierto de Cades.
La voz del Señor hace parir a las ciervas
Y deja los bosques desnudos,
Y en Su templo todo dice: “¡Gloria!”

El Señor se sentó como Rey durante el diluvio;
Sí, como Rey se sienta el Señor para siempre.
El Señor dará fuerza a Su pueblo;
El Señor bendecirá a Su pueblo con paz.” Amén.

Curiosidades

¿Qué es dar testimonio?

Aunque “testificar” se usa con una amplia gama de connotaciones, con frecuencia quedando la forense virtualmente olvidada, nunca se la emplea en el frecuente uso moderno como sinónimo de “ver”.
‘ed y su sinónimo ‘edâ siempre se refieren a la persona o cosa que da testimonio. El equivalente neotestamentario, martys, se usa sólo para personas, no existiendo ningún ejemplo del uso de cosas como testigos.
El hebreo con su eversión a lo abstracto, raras veces habla de testimonio en el sentido de aporte de pruebas. El griego usa el concepto frecuentemente, pero distingue entre martiria, el acto de testificar o el testimonio, y martyrion, aquello que puede servir como prueba o evidencia, o el hecho determinado por medio de las pruebas.
‘edût, siempre vertido “testimonio”, ha perdido completamente su sentido forense y se ha convertido en término religioso, traducido como “señal admonitoria, recordatorio, exhortación”. Ejemplo notable de ‘edût lo constituyen las tablas de los Diez Mandamientos. De allí que el arca que las contenía se llamara “arca del testimonio”, la tienda que las amparaba “tabernáculo del testimonio”, y el velo que separaba el lugar santísimo “velo del testimonio”.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Hechos 10:34-43

“Entonces Pedro tomó la palabra, y dijo: “Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación el que Le teme (Le reverencia) y hace lo justo, Le es acepto (Dios se agrada de él). El mensaje (La palabra) que El envió al pueblo de Israel, predicando (anunciando el evangelio) de paz por medio de Jesucristo, que El es Señor de todos.
“Ustedes saben lo que ocurrió en toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó, cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con Él.
“Nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de los Judíos y en Jerusalén. Y también Le dieron muerte, colgándolo en una cruz (un madero). Pero Dios Lo resucitó al tercer día e hizo que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con El después que resucitó de los muertos.
“Y nos mandó predicar al pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jesús es el que Dios ha designado como Juez de los vivos y de los muertos. De El dan testimonio todos los profetas, de que por Su nombre, todo el que cree en El recibe el perdón de los pecados.” Amén.
Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Una de las características propias de la fe cristiana es el proselitismo, esto es buscar que cada vez más personas sigan la fe en Cristo. Esto es un mandato y por esta razón, y lamentablemente con recursos muy oscuros y muy lejos del ejemplo de Jesús, los cristianos y cristianas han extendido su fe por todo el mundo.
Es verdad que el cristianismo, en nombre de este mandato, ha hecho mucho daño, en el nombre de Dios se han masacrado pueblos enteros, pero esto mismo no tiene nada que ver con el mensaje de Jesús.
Dice el libro de los Hechos que Jesús “anduvo haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos del diablo”, vale decir que desde el principio el mensaje de Jesús fue liberador.
Hoy día se sigue haciendo mucho daño en el nombre de Jesús, se busca sacar provecho y se oprime a las personas en el nombre de la fe. Esto es algo que debemos ser conscientes como cristianos, y nos debemos hacer cargo también.
Pero no por eso debemos dejar de proclamar el evangelio y llevar el mensaje de liberación a todas las personas oprimidas, haciendo el bien al igual que Jesús. Por eso mismo hacemos este programa de radio llamado “Latidos de Dios”, para llevar alivio, pero nunca opresión, ni angustia, ni culpa.
Como cristianos y cristianas somos llamados a dar testimonio a través de nuestras vidas, en una entrega absoluta, haciendo el bien a las personas que nos rodean y no buscando ser más numerosos en nuestras comunidades, como una suerte de pesca o trofeo. La proclamación del evangelio, el anuncio de la buena nueva siempre debe ser en el amor y desinteresadamente, como lo hizo Jesús mismo, como una forma de compartir la alegría de vivir en la fe, como un instrumento para superar cualquier obstáculo, con la certeza de que Dios está al lado del que sufre para animarlo y fortalecerlo, no sacar provecho de la situación.
Es hermoso vivir con fe en Cristo, es una fortaleza en la angustia y el dolor. El mensaje de Jesús es algo que comparte pero no se impone. Jesús nunca quiso imponer nada a nadie, es más, siempre cuestionó el método de la imposición. Mi deseo es que vos, que estás escuchando la radio en este momento, te sientas invitado a conocer el evangelio de Cristo, que te sientas tentado a caminar sobre los pasos de Jesús, pero nadie te va a obligar a algo que necesita de una gran convicción. La invitación está hecha. Amén.

Querido Jesús, hoy te quiero pedir perdón por todas aquellas personas y naciones que en tu nombre han hecho mucho daño, que han hecho holocaustos, que han destruido en tu nombre. Me avergüenzo de todo esto y al mismo tiempo muchas veces me intimida a seguir tu mandato de hacer llegar a todas las naciones tu mensaje de amor. Dame las palabras, la fuerza y la claridad para anunciar tu Reino de la forma en que vos lo hiciste mientras caminabas por la tierra. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

5 de Enero

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 72

“Oh Dios, da Tus juicios al rey,
Y Tu justicia al hijo del rey.
Juzgue él a Tu pueblo con justicia,
Y a Tus afligidos con equidad.
Traigan paz los montes al pueblo,
Y justicia los collados.
Haga el rey justicia a los afligidos del pueblo,
Salve a los hijos de los pobres,
Y aplaste al opresor.

Que Te teman mientras duren el sol y la luna,
Por todas las generaciones.
Descienda el rey como la lluvia sobre la hierba cortada,
Como aguaceros que riegan la tierra.
Florezca la justicia en sus días,
Y abundancia de paz hasta que no haya luna.

Domine él de mar a mar
Y desde el Río Eufrates hasta los confines de la tierra.
Dobléguense ante él los moradores del desierto,
Y sus enemigos laman el polvo.
Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes;
Los reyes de Sabá y de Seba ofrezcan tributo;
Y póstrense ante él todos los reyes de la tierra;
Sírvanle todas las naciones.

Porque él librará al necesitado cuando clame,
También al afligido y al que no tiene quien lo auxilie.
Tendrá compasión del pobre y del necesitado,
Y la vida de los necesitados salvará.
Rescatará su vida de la opresión y de la violencia,
Y su sangre será preciosa ante sus ojos.
Que viva, pues, y se le dé del oro de Sabá,
Y que se ore por él continuamente;
Que todo el día se le bendiga.

Haya abundancia de grano en la tierra, en las cumbres de los montes;
Su fruto se mecerá como los cedros del Líbano;
Que los de la ciudad florezcan como la hierba de la tierra.
Sea su nombre para siempre;
Que su nombre se engrandezca mientras dure el sol,
Y sean benditos por él los hombres;
Llámenlo bienaventurado todas las naciones.

Bendito sea el Señor Dios, el Dios de Israel,
El único que hace maravillas.
Bendito sea Su glorioso nombre para siempre,
Sea llena de Su gloria toda la tierra.
Amén y amén.

Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.” Amén.

Curiosidades

¿De dónde era el Apóstol Pablo y cómo era?

Desde el nacimiento de Pablo hasta su aparición en Jerusalén como perseguidor de los cristianos hay poca información sobre su vida. Si bien era de la tribu de Benjamín, y miembro celoso del partido de los fariseos, había nacido en Tarso como ciudadano romano. Jerónimo cita una tradición según la cual los antepasados de Pablo eran oriundos de Galilea. No se sabe a ciencia cierta si emigraron a Tarso por razones comerciales o si fueron ubicados allí como colonos por algún cogernante sirio. El que fuesen ciudadanos sugiere que habían residido allí durante bastante tiempo.
Sir William Ramsay y otros han demostrado que Tarso era “una ciudad no insignificante”. Era un centro de cultura, y en general los entendidos han supuesto que Pablo se vinculó con diversas filosofías y cultos religiosos griegos durante su juventud, pasada allí. Van Unnik ha cuestionado esta suposición. Sostiene que los textos pertinentes ubican a Pablo en Jerusalén desde que fue niño pequeño; se ha de leer en secuencia: nacido en Tarso; criado sobre las rodillas de su madre en esta ciudad; educado a los pies de Rabán Gamaliel el viejo. Siendo “joven” a Pablo se le dio autoridad oficial para dirigir la persecución de los cristianos, y como miembro del consejo de una sinagoga o del sanedrín “di mi voto” en contra de ellos. A la luz de la educación de Pablo, y de la prominencia que adquirió tempranamente, podemos suponer que su familia era de ciertos medios, y de posición prominente; el acceso que su sobrino tuvo a los líderes de Jerusalén concuerda con esta impresión.
En cuanto a la apariencia personal de Pablo los relatos canónicos sugieren colamente que no se destacaba. Una descripción más gráfica, que Diessmann y Ramsay se inclinan a aceptar, aparece en la obra apócrifa Hechos de Pablo y Tecla: “Y vio venir a Pablo, hombre de pequeña estatura, cabello ralo, piernas torcidas, buen estado físico, cejas unidas, nariz más bien aguileña, lleno de gracia: porque algunas veces se lo veía como un hombre, y otras tenía rostro de un ángel”.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Efesios 3:1-7

“Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por amor de ustedes los gentiles si en verdad han oído de la dispensación de la gracia de Dios que me fue dada para ustedes; que por revelación me fue dado a conocer el misterio, tal como antes les escribí brevemente.
En vista de lo cual, leyendo, podrán entender mi comprensión del misterio de Cristo, que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora ha sido revelado a Sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu; a saber, que los Gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio (las buenas nuevas).
Es de este evangelio que fui hecho ministro, conforme al don de la gracia de Dios que se me ha concedido según la eficacia (la energía) de Su poder.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Es muy difícil explicar lo que significa la fe en Cristo. Es una vivencia, y como toda vivencia la única forma de lograr comprender qué se siente, qué implica en la vida de la persona y cómo esa nueva realidad transforma, es experimentarlo en carne propia.
Antes de ser mamá podía llegar a imaginarme como era, utilicé la metáfora en más de una ocasión, pero solamente cuando realmente fui mamá logré comprender la magnitud de hecho, lo que esto significaba, y significa en mi vida. Hay un antes y un después, y no hay un camino de retorno. Una vez que se es madre ya no hay vuelta atrás y es algo que nos marca y que lo llevamos el resto de nuestras vidas… mismo cuando nuestros hijos crecen.
De la misma manera, y salvando en algo las diferencias, se vive la fe. Hay un antes y un después y tampoco hay un camino de retorno. Se puede estar más o menos animado, pero si la fe es verdadera, esto es en Jesucristo y no por el entusiasmo por un líder, la fe es para siempre.
La fe nos llega de Dios, a través de su Espíritu, y no hay una explicación, a veces de repente a veces en un largo proceso, la persona percibe que está en la mano de Dios y que tiene una misión para toda persona que entrega su corazón a Cristo.
Esto mismo produce una gran alegría, aunque al mismo tiempo signifique salir de la propia comodidad para vivir una vida de entrega. En esto también se parece a ser madre, ya no podemos pensar desde sólo nuestra vida, sino de la personita que depende de nosotras. La persona que vive la fe en Cristo ya no puede vivir para sí misma, sino que se involucra y se preocupa por los demás, aunque no sean personas que viven esa misma fe.
Así como Jesús en su paso por esta tierra se acercó a los que sufrían y permitió que toda persona pudiera sentir el amor a través de él. De la misma manera, quienes creemos en Jesús, debemos seguir sus pasos para que otros conozcan el amor de Dios a través nuestro. Y todo esto lo vivimos con alegría, porque sentimos que el cambio que Dios ha producidos en nosotros a partir de la fe es tan bueno, que no nos importa que esto mismo nos signifique un esfuerzo.
Esto mismo lo podés experimentar vos, que estás escuchando estas palabras ahora. Si bien la fe viene de Dios, vos podés ponerte a disposición de El .Amén.

Querido Jesús, hoy te quiero agradecer por el gran regalo de la fe, porque me has cambiado mi vida. Pero también quiero pedirte perdón por la gran cantidad de veces que no supe valorara esto y que lo sentí como una carga. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

30 de Diciembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 128

“¡Dichosos todos los que honran al Señor!
¡Dichosos los que van por sus caminos!

¡Dichoso serás, y te irá bien,
cuando te alimentes del fruto de tu trabajo!
En la intimidad de tu casa,
tu esposa será como una vid con muchas uvas;
alrededor de tu mesa
tus hijos serán como retoños de olivo.

Así bendice el Señor
a todo aquel que le honra.
¡Que el Señor te bendiga desde el monte Sión!
¡Que veas en vida el bienestar de Jerusalén!
¡Que llegues a ver a tus nietos!

¡Que haya paz en Israel!” Amén.

Curiosidades

¿De qué manera somos hijos e hijas de Dios?

El carácter filial colectivo de Israel se destaca en el pensamiento de Pablo y en otras partes del NT. A veces esta filiación de hijo aparece como representada y cumplida en Jesucristo, como ocurre en Mateo 2:15 y en las narraciones de su bautismo y tentación. Sin embargo, aún prescindiendo de una conexión directa con el carácter filial de Cristo, “hijos de Dios” nos recuerda la aplicación del vocablo en el AT al pueblo del pacto que ha de reflejar la santidad. Si Efesios 5:1 es poco más que metafórico, Filipenses 2:15, “hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa”, está basado en el canto de Moisés, y 2 Corintios 6:18 combina una serie de pasajes que se refieren al pacto. “Los hijos de Dios que estaban dispersos” en Juan 11:52. La idea proviene de Ezequiel 34 y 37, aunque es discutible el que la referencia en Juan sea solamente a los creyentes judíos o a todos los creyentes en general.
La filiación del pueblo de Dios como hijos está, sin embargo, ligada a la filiación especial de Jesús en Hebreos. Aquí el carácter de hijo que le corresponde a Jesús es el que se le otorga al Rey-Mesías, hijo de David, que paralela al carácter filial de Israel conforme al pacto y quizá hace se resumen del mismo. Los “muchos hijos” son “descendencia de Abraham” e “hijos” por elección aun antes de la encarnación de Cristo. No obstante, son llevados “a la gloria” a través del Hijo, que comparte con ellos “carne y sangre”, estado en el cual les aseguró la salvación mediante su muerte.
Con respecto a este tema, aunque Pablo reconoce que “la relación filial” pertenece a los israelitas, insiste en que no todos los que descienden de Israel son “israelitas” en el verdadero sentido, y que, por lo tanto, no son “los hijos según la carne” sino “los … hijos de la promesa” los que son “hijos de Dios” y verdaderos participantes del privilegio.
Según esta prueba, están incluidos tanto judíos como gentiles, “pues todos son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”. Pablo hace una exposición de esta doctrina de la filiación en Romanos 8, donde invoca el concepto de huiothesia, generalmente traducido “adopción”. Pero, aún cuando el vocablo se utiliza en el griego de la época para describir la adopción legal de niños, no está claro hasta qué punto este tipo de adopción entra en el pensamiento de Pablo. A pesar del contraste con el estado anterior de esclavitud, tanto Ro.8:15 como Gá.4:5, por lo menos en este último pasaje huiothesia parece corresponder a la apropiación de la herencia por un hijo en la “fecha señalada por el padre”.
El modelo fundamental es la acción soberana de la gracia de Dios cuando declaró a Israel, y luego al rey davídico, su hijo. Ni la filiación de Israel pueden considerarse como opuestas al hecho de que el recipiente fuese llamado “primogénito” de Dios y la huiothesia del creyente es prácticamente idéntica a la noción de generación espiritual. En Ro.8:23 la huiothesia está todavía por llegar. Aunque nuevamente está asociada con la idea de la “redención”, la acción positiva es en realidad “la manifestación de los hijos de Dios”, la que demuestra lo que en verdad ya son. Este carácter filial está indisolublemente ligado al carácter filial de Cristo mismo, que es atestiguado y controlado por el Espíritu, y su naturaleza última es manifestada cuando se pone de manifiesto la filiación de Cristo como Hijo y cuando los elegidos de Dios se ven como “hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

1 Juan 3:1-2

“Miren cuánto nos ama el Padre, que nos ha concedido ser llamados hijos de Dios. Y lo somos. El mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque lo veremos tal como él es.” Amén.
Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Un hijo, una hija, se parece a sus padres, heredan genéticamente el 50% de cada uno. Pero también en la convivencia diaria como padres vamos dejando una huella en nuestros hijos que hace que nos parezcamos, de hecho por esa misma razón los hijos adoptivos se parecen a sus padres adoptivos.
Cada uno de nosotros tenemos cosas parecidas a nuestros padres, con lo cual nos relacionan a ellos incluso quienes no saben de nuestro parentesco, así como también nuestros hijos se parecen a nosotros.
Los cristianos y cristianas somos hijos de Dios, y eso nos hace parecidos a Él. Su Espíritu habita en cada uno de los creyentes de manera tal que influye en nuestra forma de pensar y de actuar.
Pero a la vez nuestra naturaleza humana está presente y nos confundimos entre la gente, a simple vista no se nos distingue, es en nuestro actuar en donde se pone de manifiesta nuestra filiación divina. O al menos debería ser así.
Como cristianos y cristianas creemos que esta vida es sólo una parte, porque nos espera una vida plena en Cristo a partir de nuestra muerte y que se desplegará plenamente al fin de los tiempos, cuando se manifieste en toda su gloria en el fin de los tiempos. Esa es nuestra esperanza o lo que nos sostiene y nos permite resurgir de todo dolor.
Somos hijos e hijas de Dios, y como tales nuestra misión es que esto se vaya permeando en nuestro entorno en nuestro testimonio diario, en donde en nuestro proceder se pueda percibir claramente nuestra filiación divina.
Somos hijos e hijas de Dios, pero esto no debe ser una razón para creernos superiores al resto, ya que no ha sido por mérito sino por amor que Dios nos ha hecho sus hijos e hijas. Por eso también en nuestra forma de actuar se plasme nuestro agradecimiento a Dios, que nuestras vidas sean realmente una ofrenda a Dios.
Somos hijos e hijas de Dios y esto es una gran responsabilidad, porque nos toca también cuidar su nombre, no ensuciarlo a través de nuestras actitudes mezquinas, sino que en todo momento seamos generosos, amorosos, inclusivos y misericordiosos. Como vemos es una gran responsabilidad la que tenemos, pero a la vez no es una carga. Porque el formar parte de una familia, y más si es la familia de Dios, es una alegría y una seguridad tan grande que nos lleva a vivir dando testimonio de Cristo con todo nuestro ser. Amén.

Querido Jesús, hoy te canto con alegría agradeciéndote por el gran regalo de ser parte de tu familia. Sé que no estoy sola, que puedo contar con vos y con nuestro Padre, que me acuna en sus brazos, sé que como hija he heredado muchas cosas y que las tengo que compartir para dar testimonio de mi fe. ¡Gracias, Señor, por todo tu amor! ¡Gracias porque el ser hija de Dios me da la capacidad de amar más allá del sentimiento! ¡Gracias por tantas bendiciones que derramás sobre mí y sobre cada persona que se ha entregado a vos! En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 21 de diciembre de 2012

23 de Diciembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 80

“Pastor de Israel, ¡escucha!
Tú, que guías a José como a una oveja,
y que estás entre los querubines,
 ¡manifiéstate!
En presencia de Efraín, de Benjamín y de Manasés,
¡manifiesta tu poder y ven a salvarnos!
¡Restáuranos, Dios nuestro!

¡Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvados!

Señor, Dios de los ejércitos,
¿hasta cuándo te mostrarás indignado
contra la oración de tu pueblo?
Nos has dado a comer lágrimas en vez de pan;
nos has hecho beber lágrimas en abundancia.
Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos;
nuestros enemigos se burlan de nosotros.

¡Restáuranos, Dios de los ejércitos!
¡Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvados!
Desde Egipto trajiste una vid;
expulsaste a las naciones, y la plantaste.
Limpiaste el terreno delante de ella,
hiciste que echara raíces, y ésta llenó la tierra.
Los montes se cubrieron con su sombra;
los cedros de Dios se cubrieron con sus sarmientos.
Y la vid extendió sus vástagos y sus renuevos
hasta el mar, y hasta el gran río.

¿Por qué derribaste sus cercas?
¡Todos los que pasan le arrancan uvas!
¡Los jabalíes le hacen destrozos!
¡Las bestias salvajes la devoran!
Dios de los ejércitos, ¡vuélvete a nosotros!
Desde el cielo dígnate mirarnos, y reconsidera;
¡ven y ayuda a esta viña!
¡Es la viña que plantaste con tu diestra!
¡Es el renuevo que sembraste para ti!
¡La han cortado! ¡Le han prendido fuego!
¡Déjate ver, y repréndelos, para que perezcan!

Pero posa tu mano sobre tu hombre elegido,
sobre el hombre al que has dado tu poder.
Así no nos apartaremos de ti.
Tú nos darás vida, y nosotros invocaremos tu nombre.

Señor, Dios de los ejércitos, ¡restáuranos!
¡Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvados!Amén.

Curiosidades

¿Qué se entiende por sacrificios en la Biblia?

Se siguieron ofreciendo sacrificios veterotestamentarios durante todo el período de composición del NT prácticamente; y no es sorprendente, por lo tanto, que incluso su significación literal sea objeto de comentarios ilustrativos. Encontramos máximas importantes en los evangelios sinópticos y en 1ª Corintios. Es digno de tener en cuenta que nuestro Señor hizo hacer sacrificios por él mismo, o que él mismo los hizo, cuando fue presentado en el templo, durante su última pascua, y presumiblemente en las otras ocasiones que fue a Jerusalén para las fiestas. La práctica de los apóstoles en los Hechos quita todo fundamento a la opinión de que después del sacrificio de Cristo debía considerarse el sacrificio en el templo judío como abominación a Dios. Los vemos frecuentando el templo, y Pablo mismo se traslada a Jerusalén en Pentecostés, y en esa ocasión ofrece los sacrificios que correspondían a la interrupción de votos. No obstante en principio los sacrificios ya eran innecesarios, porque el antiguo pacto “ya se consideraba viejo” y estaba “próximo a desaparecer”, de modo que cuando los romanos destruyeron el templo, aun los judíos no cristianos dejaron de ofrecer sacrificios.
La Epístola a los Hebreos contiene el análisis más completo de los sacrificios veterotestamentarios. Las enseñanzas del autor tienen un lado positivo, pero lo que le preocupa especialmente es poner en evidencia cuán inadecuados resultaban, excepto como tipos. El hecho de que no logran para el ser humano el acceso al lugar santísimo, prueba que no pueden liberar de culpa la conciencia. No son sino ordenanzas carnales, impuestos hasta que llegue el momento de la reforma. El que no podían lograr la expiación de los pecados lo demuestra, además, el hecho de que lo que se ofrece no son más que animales como también el hecho mismo de su repetición. El objetivo no es tanto ofrecer remedio al pecado, sino lograr que no se lo olvide.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Hebreos 10:5-10

“Por eso, al entrar en el mundo, Cristo dijo:
«No quieres sacrificio y ofrenda,
pero me has dado un cuerpo.
No te agradan los holocaustos
ni las expiaciones por el pecado.
Entonces dije: “Mi Dios,
aquí estoy para hacer tu voluntad,
como está escrito de mí en el libro.”»
Al decir primero: «No quieres ni te agradan sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos ni expiaciones por el pecado» (cosas que se ofrecen según la ley), y luego añadir: «Aquí estoy, para hacer tu voluntad», quita lo primero para establecer esto último. Por esa voluntad somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una sola vez y para siempre.” Amén.
Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

En todas las religiones existe una dinámica, que es que las personas a través de sus ofrendas y/o sacrificios buscan agradar a un Dios que puede enojarse. Todos temen ese enojo porque la fuerza de todo Dios es enorme y provoca destrucción.
Incluso en muchas líneas dentro de la fe cristiana existe el concepto de sacrificio como algo agradable a Dios, y con esto también una especie de culpa cuando se hace algo placentero.
Así es que se ha llegado a categorías de pecado, hasta se podría pensar en una lista en donde por supuesto la sexualidad está en primer lugar. Algo que no encontramos dentro de la Biblia, que es en realidad nuestro libro de cabecera. De esta manera millones de cristianos en el mundo condenan a diversos grupos de personas como “perdidas” y “peligrosas” para una moral santa, cuando una de las cosas que Jesús reiteró en varias ocasiones, el peligro de hacerse juez cuando el único que juzga es Dios.
Pero volvamos al tema del sacrificio, esto de hacer algo que nos significa un esfuerzo para agradar a Dios. En la porción de la carta a los Hebreos que hoy compartimos con ustedes dice claramente que el único sacrificio/ofrenda, hecho una sola vez y para siempre es el de Jesús en la cruz, porque a Dios no le agradan sacrificios y ofrendas que busquen una expiación de los pecados. Más bien Dios ve con agrado toda ofrenda de gratitud.
Jesús vino a dar su vida por nosotros para que tengamos vida en abundancia y esto es lo que tenemos que tener bien claro. Nada de lo que hagamos puede llegar ni por acaso al gran regalo que Jesucristo nos ha dado y nos da. El saber que Dios nos ama y es nuestro Padre/Madre, es un alivio. El pensar que no espera sacrificios, sino acciones de gracias, que ese amor que nos brinda se traduzca en amor a los demás, también es un alivio y una alegría, que una vez que lo comprendemos, tenemos la necesidad de compartirlo con los demás.
En un tiempo en donde nada se hace sin pedir algo a cambio, es raro entender la actitud de entrega y desinterés de Jesús por cada uno de nosotros, pero a la vez nos llama a que actuemos de la misma manera… y vos estás invitado. Amén.

Querido Jesús, hoy sólo quiero agradecerte por tu amor, tu entrega y tu desprendimiento. Ayudame a ser como vos, a no esperar que me den algo a cambio de lo que yo doy. Permití que mi corazón sea generoso como el tuyo. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 14 de diciembre de 2012

16 de Diciembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Isaías 12:1-6

“Cuando llegue ese día, dirás:
«A ti, Señor, cantaré; aunque te enojaste contra mí, tu indignación cesó y me has dado consuelo. ¡Vean a Dios, mi salvador! Puedo estar confiado y sin temor alguno, porque el Señor es mi fortaleza y mi canción; ¡él es mi salvador!»
Y con gran gozo sacarán ustedes agua de las fuentes de la salvación.
Cuando llegue ese día, dirán ustedes:
«¡Alaben al Señor! ¡Aclamen su nombre!
¡Alaben sus acciones entre los pueblos!
¡Recuerden que su nombre es incomparable!
¡Canten salmos al Señor,
porque sus obras son magníficas!
¡Que toda la tierra lo sepa!
Tú, que habitas en Sión,
¡canta y regocíjate, que en medio de ti
grande es el Santo de Israel!»” Amén.

Curiosidades


Básicamente el término veterotestamentario para paz, shalom, significa “completo”, “solidez”, “bienestar”. Se lo utiliza cuando se pide o se ora por el bienestar de otro, cuando uno se encuentra en armonía o concordia con otro, cuando se busca el bien de una ciudad o país. Puede significar bienestar espiritual. Es la paz que se relaciona con la justicia y la verdad, pero no con la maldad.
A causa del caos en que se encuentra el mundo por el pecado del ser humano, y debido a que la paz viene solamente como don de Dios, la esperanza mesiánica se refería a una era de paz, o a la llegada del Príncipe de paz. En el NT muestra el cumplimiento de esta esperanza. En Cristo ha llegado la paz. Por él nos es dada, y sus discípulos son los mensajeros de ella.
En el griego clásico eirene tenía una fuerza principalmente negativa; pero a través de la LXX, en el NT tiene el contenido pleno del shalom veterotestamentario, y casi siempre tiene connotación espiritual. La amplitud de su significado resulta especialmente aparente por su relación con palabras claves tales como gracia, vida, justicia, y por su uso en bendiciones como 1 Tes.5:23 y Hch.13:20ss.
Para el pecador primero debe haber paz con Dios, y la eliminación de la enemistad producida por el pecado, por medio del sacrificio del Cristo. Entonces puede nacer la paz interior, sin que puedan sofocarla las luchas del mundo. La paz entre los seres humanos es parte del propósito por el cual murió Cristo, y parte, también, de la obra del Espíritu; pero también debe promoverla activamente el ser humano, no simplemente como eliminación de la discordia, sino como motor de la armonía y el verdadero funcionamiento del cuerpo de Cristo.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Filipenses 4:4-7

“Regocíjense en el Señor siempre. Y otra vez les digo, ¡regocíjense! Que la gentileza de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Vivimos en una sociedad en donde la cosa es tener buena onda. Como dicen: ¡nada de pálidas ni energía negativa! Todo eso atrae aún más la mala racha. Por eso la gente en general, si no está bien simula estarlo. Todos sonríen, se divierten, y si no se logra naturalmente, siempre una buena copita ayuda a esta actitud.
Pensar, reflexionar o compartir los dolores es algo que no debe trascender. Lo mejor después de un arduo día de trabajo es prenderse a la tele con los programas tan divertidos en donde nos reímos de todo, de otra gente, de la gente que se pelea frente a las cámaras y luego se reconcilia como si nada…
Vivimos en una sociedad superficial en donde la felicidad y la alegría tienen que ver con el obtener cosas, en donde todo es descartable, efímero. Y que nadie venga con un bajón, porque todos lo esquivamos.
Todo se vende y se compra: ¡hasta armamos tours por las villas, como un turismo en donde se puede palpitar la pobreza… ¡pero sin ningún compromiso!... y a cambio de unas pocas monedas.
Es como que todo es un gran circo en donde estamos para pasarla bien y divertirnos, pero que una vez que termina la función estamos vacíos y a oscuras.
En medio de todo esto Pablo nos dice como a los filipenses: regocíjense, esto es disfruten, alégrense en el Señor siempre. Pero esta alegría, esto que nos llena de felicidad tiene que ver con Jesús y su propuesta de buscar algo más allá de lo meramente material y palpable. Es una alegría que se vive compartiendo la vida con los demás, que nos alivia en el dolor y nos permite renacer una y otra vez de nuestras propias cenizas.
Esta alegría es saber que existe algo más que esta vida, que hay algo que trasciende y que tenemos la posibilidad de ser partícipes de ello. Que no nos preocupemos por nada porque Dios sabe muy bien qué necesitamos y nada nos hará faltar. Sólo debemos confiar en él y apoyarnos mutuamente.
Todos podemos acceder a la alegría de vivir en la fe, es sólo buscarla. Amén.

Querido Jesús: a veces me cuesta mantenerme en la alegría a la que nos llamas. Me ahogo en mis aflicciones o busco alienarme en las diferentes ofertas del mercado: voy de shopping, me prendo a la tele con sus programas vacíos, salgo a divertirme y tomar para olvidar mi realidad… pero sé que nada de eso me va a hacer feliz, nada de eso va a darle sentido a mi vida. Sólo vos me das sentido, sólo saber que viniste al mundo con una propuesta diferente y más plena y ése es un motivo de agradecimiento. ¡Gracias, Señor, por todo tu amor y entrega! En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 7 de diciembre de 2012

9 de Diciembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 126

“Cuando el Señor nos haga volver a Sión,
nos parecerá estar soñando.
Nuestra boca se llenará de risa;
nuestra lengua rebosará de alabanzas.

Entonces las naciones dirán:
«¡El Señor ha hecho grandes cosas por éstos!»
Sí, el Señor hará grandes cosas por nosotros,
y eso nos llenará de alegría.

Señor, ¡haz que volvamos de nuestra cautividad,
y que corramos libres como los arroyos del desierto!
¡Haz que los que siembran con lágrimas
cosechen entre gritos de alegría!

¡Que los que entre sollozos esparzan la semilla,
vuelvan alegres trayendo sus gavillas!” Amén.

Curiosidades

¿Quién era Timoteo?

Timoteo era hijo de un matrimonio mixto; la madre que lo instruyó en las Escrituras, era judía, y el padre, griego. Era nativo de Listra. No se especifica cuándo se hizo cristiano, pero resulta razonable inferir que fue convertido por Pablo en su primer viaje misionero, en el que estaba incluida Listra, y que en esa ocasión fue testigo de los sufrimientos de Pablo.
El apóstol sentía gran simpatía para con el joven Timoteo, y aún cuando hacía poco que había reemplazado a Bernabé por Silas como compañero de viaje, agregó a Timoteo a la partida, quizá como sustituto de Juan Marcos. Esta elección parece haber sido apoyada por otros, porque más tarde Pablo se refiere a las manifestaciones proféticas que confirmaron que Timoteo debía ser apartado para esta obra. Es ese momento habría recibido una dotación especial para su misión, comunicada mediante la imposición de manos de los ancianos y Pablo. Para aquietar cualquier oposición innecesaria por parte de los judíos del lugar, Timoteo fue circuncidado antes de iniciar sus viajes.
Primeramente se le encomendó una misión especial en Tesalónica, con el fin de alentar a los cristianos que estaban siendo perseguidos. Se lo asocia con Pablo y Silvano en los saludos en las dos epístolas enviadas a aquella iglesia, y estuvo presente con Pablo durante su misión de predicación en Corinto. Timoteo era de carácter tímido, evidentemente, porque Pablo insta a los corintios a que contribuyan a que se sienta cómodo y a no despreciarlo. Por la situación que se suscitó en Corinto se ve que la misión de Timoteo no tuvo éxito, y resulta significativo que, aun cuando su nombre estaba asociado con el de Pablo en los saludos de esta epístola, es Tito y no Timoteo el que ocupa el lugar de delegado apostólico. Acompañó a Pablo en el otro viaje a Corinto, porque estaba con él como colaborador cuando se escribió la epístola a los Romanos.
Timoteo también fue en el viaje de Pablo a Jerusalén con la ofrenda, y se lo vuelve a mencionar cuando Pablo, ya prisionero, escribió a los colosenses, a Filemón y a los filipenses. En esta última es calurosamente elogiado, y Pablo se propone mandarlo pronto a visitarlos, con el fin de asegurarse de su bienestar espiritual. Cuando el apóstol fue liberado de la prisión y encaró nuevas actividades misioneras en el E., como lo indican las epístolas pastorales, parecería que dejó a Timoteo en Éfeso y le encomendó que se ocupara de los falsos maestros y supervisara el culto público y la designación de autoridades en la iglesia.
Era un hombre afectuoso pero muy temeroso, que necesitó más de una admonición de parte de su padre espiritual; se le advierte que no debe dar lugar a los deseos juveniles, y que no debe avergonzarse del evangelio. Ninguno de los otros compañeros de Pablo es elogiado tan calurosamente por su lealtad.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Filipenses 1:1-11

“Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, junto con los obispos y diáconos: Gracia y paz reciban ustedes de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes. En todas mis oraciones siempre ruego con gozo por todos ustedes, por su comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora. Estoy persuadido de que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Es justo que yo sienta esto por todos ustedes, porque los llevo en el corazón. Tanto en mis prisiones como en la defensa y confirmación del evangelio, todos ustedes participan conmigo de la gracia. Porque Dios me es testigo de cuánto los amo a todos ustedes con el entrañable amor de Jesucristo. Y esto le pido en oración: que el amor de ustedes abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprueben lo mejor, a fin de que sean sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de los frutos de justicia que vienen por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” Amén.
Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Agradecer y pedir a Dios por los amigos, por aquellos con los que compartimos la fe es una particularidad de los cristianos. Desde un principio nos concebimos como una comunidad extendida que se preocupa por los demás, sobre todo cuando esos hermanos y hermanas están sufriendo o tienen una misión desafiante por delante.
Hay algo muy interesante en esta carta de Pablo a los filipenses, y es que él agradecer y pide por sus compañeros no desde el bienestar y la tranquilidad, sino desde la cárcel, desde la soledad y la incertidumbre.
Hay algo que es bien típico del ser humano: cuando estamos en problemas nos cuesta ver más allá de nuestras narices. Nos concentramos en nuestra tristeza, nuestra aflicción y no logramos ver al otro y por lo que también está pasando.
En este sentido Pablo nos abre una puerta bien interesante en lo que respecta al amor cristiano, algo que ya el mismo Jesús hizo momentos antes de ser entregado, orar por sus amigos en medio de las dificultades, pensar qué será de ellos sin su compañía.
Si cada uno de nosotros lograra salir de su egocentrismo para pensar en el otro, muchas cosas serían diferentes, muchas cosas cambiarían diametralmente.
Te invito a que salgas de vos mismo, de tus problemas y preocupaciones, para pensar y ayudar al otro, que también tiene problemas. Te invito a que dejes de mirarte el ombligo y que junto a las personas que te rodean encuentres la fortaleza a partir de las debilidades de todos.
Una de las cosas que siempre digo es que la iglesia, la comunidad cristiana es el primer grupo de autoayuda de la historia, después surgieron Alcohólicos Anónimos, Alanón, Alco, y tantos otros grupos en donde personas con los mismos problemas, se apoyan y acompañan en su debilidad.
Hay un ejemplo que se utiliza para mostrar el valor del sistema cooperativo: de un manojo de ramitas se quiebran algunas para mostrar así su fragilidad, y luego se las junta a todas y se las trata de quebrar y no se logra, porque “la unión hace la fuerza”. Esto mismo es lo que como cristianos vivimos en comunidad. Una experiencia maravillosa, que no sólo te hace feliz porque la gente te acompaña en tus problemas, sino que uno descubre la alegría de acompañar al otro. Está en tus manos el cambiar una vida para vos mismo, o compartida con los demás. Amén.

Querido Jesús: a veces me siento tan triste y angustiada, me ahogo en mis problemas sin darme cuenta de que esto mismo sólo me tira para abajo, me hace caer más y más. Me hace perderme en un egocentrismo estéril. Después me doy cuenta de que seguirte es estar con el otro, juntarnos y compartir dolores y alegrías, y de esa manera fortalecernos mutuamente. Ayudame a salir de mí misma, de brindarme a los demás, de pensar y orar por los demás que también al igual que yo tienen desafíos y obstáculos por delante. Te lo pido a vos que reinas por toda la eternidad junto al Padre y al Espíritu Santo. Amén.