viernes, 14 de agosto de 2015

16 de Agosto

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 34

Bendeciré a mi Señor en todo tiempo;
su alabanza estará de continuo en mi boca.
En mi Señor se gloriará mi alma;
lo oirán los mansos y se alegrarán.
Engrandezcan a mi Señor conmigo
y exaltemos a una su nombre.

Busqué a mi Señor, y él me oyó
y me libró de todos mis temores.
Los que miraron a él fueron alumbrados
y sus rostros no fueron avergonzados.
Este pobre clamó, y lo oyó mi Señor
y lo libró de todas sus angustias.
El ángel de mi Señor acampa alrededor de los que lo temen
y los defiende.
Gusten y vean que es bueno mi Señor.
¡Bienaventurado el hombre que confía en él!
Teman a mi Señor ustedes sus santos,
pues nada falta a los que lo temen.
Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;
pero los que buscan a mi Señor no tendrán falta de ningún bien.

Vengan, hijos, óiganme;
el temor de mi Señor les enseñaré.
¿Quién es el hombre que desea vida,
que desea muchos días para ver el bien?
Guarda tu lengua del mal
y tus labios de hablar engaño.
Apártate del mal y haz el bien;
busca la paz y síguela.

Los ojos de mi Señor están sobre los justos
y atentos sus oídos al clamor de ellos.
La ira de mi Señor está contra los que hacen mal,
para eliminar de la tierra la memoria de ellos.
Claman los justos, y mi Señor oye
y los libra de todas sus angustias.
Cercano está mi Señor a los quebrantados de corazón
y salva a los contritos de espíritu.

Muchas son las aflicciones del justo,
pero de todas ellas lo librará mi Señor.
Él guarda todos sus huesos;
ni uno de ellos será quebrado.
Matará al malo la maldad
y los que aborrecen al justo serán condenados.
Mi Señor redime el alma de sus siervos.
¡No serán condenados cuantos en él confían!”
Amén.

Curiosidades

¿A qué se refiere con la palabra “carne” en el Nuevo Testamento?

El término “carne” en el Nuevo Testamento es sarx. Esta palabra reproduce la mayor parte del significado veterotestamentario de basar. Denota la parte carnosa del cuerpo, como en las referencias a comer carne, o a todo el cuerpo. También puede significa la persona completa. Al igual que en el AT, el hombre y la mujer son “una sola carne”, y hay pasajes que se refieren a “toda carne”. Se menciona la debilidad de la carne en relación con el fracaso de los apóstoles cuando debían estar despiertos en Getsemaní.
Pero el NT tiene también algunos significados distintivos. Semejantes a los pasajes con “hueso mío y carne mía” del AT, tenemos los que se refieren a la declinación física y cosas parecidas. Se habla así de que Cristo era “del linaje de David según la carne”, y de los israelitas como sus “parientes según la carne”. Esto no lleva consigo la idea de culpa, y por cierto se dice más de una vez que Cristo estuvo “en la carne”. El estar “en la carne” no es incompatible con “estar en el Señor”. La carne puede mancillarse o purificarse. La vida que ahora vivía Pablo el cristiano era “en la carne”.
Pero, por definición, la carne es la parte terrenal de las personas. Tiene sus “concupiscencias” y sus “deseos”. De los que se concentran en ellos puede decirse que “piensan en las cosas de la carne”. Y ocuparse de la carne “es muerte”. Esto se explica como “enemistad contra Dios”. El ser humano cuyo horizonte está limitado por la carne se opone, por eso mismo, a Dios. Vive “conforme la carne”, esa carne que “codicia contra el Espíritu”. En este sentido, la carne denota la personalidad total del ser humano organizada en dirección equivocada, y dirigida a empresas puramente terrenales en lugar del servicio para Dios.
(Nuevo Diccionario Bíblico, 1º Edición – Ediciones Certeza - pág.225-226)

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Juan 6:51-58

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
Entonces los judíos discutían entre sí, diciendo:
—¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Jesús les dijo:
—De cierto, de cierto les digo: Si no comen la carne del Hijo del hombre y beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final, porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que descendió del cielo; no como sus padres, que comieron el maná y murieron; el que come este pan vivirá eternamente.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Hoy se habla mucho de armonía, de estar sintonizado entre espíritu y cuerpo. Pero no es algo nuevo. Es un tema de las religiones más antiguas, pero que al habernos alejado de la naturaleza, hoy nos cuesta mucho mas.
Estar inmerso en la naturaleza, depender de ella, por el alimento, la luz, el tiempo, nos obliga a vivir en armonía, en buscar estar en consonancia. Pero hoy nos sentimos como aparte, nos sentimos un poco dioses.
Vivimos indiferentemente de día o de noche, porque no nos limita la luz del sol, tenemos luz artificial.
La lluvia o el mal tiempo no nos impiden trasladarnos: tenemos medios de locomoción que nos permiten llegar a tiempo y en buen estado, sin barro y sin luchar en las inclemencias del tiempo, a lo sumo hacemos algún comentario al respecto.
No tenemos que procurarnos el alimento, irnos de cacería o pesca y volver con las manos vacías. Lo único que nos impide comer es que no tengamos dinero para comprar la comida, y hasta cierto punto, porque podemos conseguir el alimento a través de acción social. Además vivimos en el tiempo de “abierto 24 hs.”, podemos pedir comida por teléfono, nos lo llevan a casa… pero nos vamos alejando de nuestro origen, del contacto con la naturaleza, de la que formamos parte.
Todas estas comodidades al mismo tiempo en que nos beneficia en lo que respecta a la calidad de vida, nos perjudica en nuestra humanidad. Desvalorizamos lo que tenemos y lo que somos. Estamos tan acelerados que no vivimos los procesos, tan importantes para la armonía interior, la paz interior.
Todo lo tercerizamos: el cuidado de los niños y niñas, de los ancianos y ancianas, la elaboración de los alimentos, los nacimientos y muertes… y nos deshumanizamos.
La armonía la logramos cuanto más nos zambullimos en la vida, cuando menos nos preocupamos por sufrir, por entregarnos.
Jesús dice: El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”, esta relación intima con Jesús y con Dios, esa comunicación constante entre lo humano y lo divino es lo que me hace una persona armónica, me hace vivir en paz asumiendo con amor lo que me toca vivir y no buscando culpables y llenándome de resentimiento.
La comunidad cristiana es un excelente espacio para trabajar en estas cosas y en donde a través de la Palabra y el Sacramento Jesús se hace presente y nos transforma. Amén.

Querido Jesús, es increíble cómo has pensado en todo con respecto a nosotros, a nuestra vida aquí en la tierra, para que la vivamos en calidad de vida, sacándole todo el jugo posible. Si me lleno de preocupaciones, problemas, ocupaciones, me iré alejando de vos, pero si descanso en vos, busco tu paz y tu armonía, mi vida cambia. Ayudame a mantenerme siempre junto a vos, te lo pido en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 7 de agosto de 2015

9 de Agosto

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 34

Bendeciré a mi Señor en todo tiempo;
su alabanza estará de continuo en mi boca.
En mi Señor se gloriará mi alma;
lo oirán los mansos y se alegrarán.
Engrandezcan a mi Señor conmigo
y exaltemos a una su nombre.

Busqué a mi Señor, y él me oyó
y me libró de todos mis temores.
Los que miraron a él fueron alumbrados
y sus rostros no fueron avergonzados.
Este pobre clamó, y lo oyó mi Señor
y lo libró de todas sus angustias.
El ángel de mi Señor acampa alrededor de los que lo temen
y los defiende.
Gusten y vean que es bueno mi Señor.
¡Bienaventurado el hombre que confía en él!
Teman a mi Señor ustedes sus santos,
pues nada falta a los que lo temen.
Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;
pero los que buscan a mi Señor no tendrán falta de ningún bien.

Vengan, hijos, óiganme;
el temor de mi Señor les enseñaré.
¿Quién es el hombre que desea vida,
que desea muchos días para ver el bien?
Guarda tu lengua del mal
y tus labios de hablar engaño.
Apártate del mal y haz el bien;
busca la paz y síguela.

Los ojos de mi Señor están sobre los justos
y atentos sus oídos al clamor de ellos.
La ira de mi Señor está contra los que hacen mal,
para eliminar de la tierra la memoria de ellos.
Claman los justos, y mi Señor oye
y los libra de todas sus angustias.
Cercano está mi Señor a los quebrantados de corazón
y salva a los contritos de espíritu.

Muchas son las aflicciones del justo,
pero de todas ellas lo librará mi Señor.
Él guarda todos sus huesos;
ni uno de ellos será quebrado.
Matará al malo la maldad
y los que aborrecen al justo serán condenados.
Mi Señor redime el alma de sus siervos.
¡No serán condenados cuantos en él confían!”
Amén.

Curiosidades

¿Cómo era el maná o pan del cielo?

El maná es la sustancia que fue el principal alimento de los israelitas durante los cuarenta años que pasaron en el desierto. Cuando Israel se quejó por la falta de alimentos en el desierto de Sin, Dios les envió “pan del cielo”, provisión que no cesó hasta que entraron en Canaán y comenzaron a comer los alimentos de esa tierra, a pesar de sus quejas. Los israelitas debían recoger un gomer durante cinco días, y el doble el sexto día para que les alcanzara para el día de reposo, ya que es día no caía. Generalmente no duraba de un día para e otro, y criaba gusanos y hedía si se lo guardaba, pero el maná que debía guardarse para el día de reposo se preservaba cocinándolo u horneándolo con antelación. Se lo encontraba cada mañana después de haberse disipado el rocío, “una cosa menuda, redonda, menuda como la escarcha sobre la tierra”, “su color como color de bedelio”, y “como semillas de culantro, blanco, y su sabor como hojuela de miel”; se lo podía moler y utilizar para cocinar y hornear. El pueblo preguntó, “¿Qué (hebreo man) es esto?” y lo llamó maná (man).
El maná fue empleado por Dios para instrucción espiritual, como así también para sostén físico. Israel recibió el mensaje de que, a falta de otro alimento, la provisión divina de maná fue “para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el ser humano, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová”. Dios utilizó la provisión de maná durante seis días, y no el séptimo, para enseñar obediencia a Israel, y los condenó por su desobediencia. Jesucristo emplea el maná, “el pan del cielo” dado por Dios, como tipo de sí mismo, el verdadero pan de vida, y traza un contraste entre la sombra y la sustancia.
(Nuevo Diccionario Bíblico, 1º Edición – Ediciones Certeza - pág.854)

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Juan 6:41-52

Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: «Yo soy el pan que descendió del cielo», y decían:
—Éste, ¿no es Jesús el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo dice ahora: “Del cielo he descendido”?
Jesús respondió y les dijo:
—No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo atrae; y yo lo resucitaré en el día final. Escrito está en los Profetas: “Y todos serán enseñados por Dios.” Así que, todo aquel que oye al Padre y aprende de él, viene a mí. No que alguien haya visto al Padre; sólo aquel que viene de Dios, ése ha visto al Padre. De cierto, de cierto les digo: El que cree en mí tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Sus padres comieron el maná en el desierto, y aun así murieron. Éste es el pan que desciende del cielo para que no muera quien coma de él. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
Entonces los judíos discutían entre sí, diciendo:
—¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Amén. 

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Vivir para siempre…
Un deseo de muchas personas a lo largo de los siglos.
Muchos mitos y leyendas han surgido alrededor de poseer la vida eterna, y con ella, la eterna juventud… pero nada de eso lo hemos podido experimentar. El santo grial, el árbol de la vida, y tantas otras historias que han llevado a los aventureros a buscarlos en los lugares más recónditos del mundo.
Lo cierto es que conforme vamos llegando a viejos, la idea se va alejando de nuestras mentes, porque el cuerpo se cansa, porque llega un momento en que se ansia la muerte, no como algo negativo, sino como el descanso, la paz.
De todas maneras la fe en que no todo termina con la muerte es nuestro consuelo a la hora en que fallece un ser querido, y es ahí cuando esto que Jesús comparte con nosotros hoy, comienza a tener sentido: si alguien come de este pan, vivirá para siempre”.
La vida eterna es la esperanza del reencuentro con aquellos que ya partieron. Es la recompensa de una vida en el sufrimiento, la injusticia y el dolor. Es saber que existe la plenitud en Cristo y todos podemos acceder a ella tan solo en la fe en el.
En la celebración de la Santa Cena vivimos el anticipo, comemos del pan y la copa y compartimos el cuerpo y la sangre de Cristo para el perdón de nuestros pecados y la vida eterna. Allí nos fortalecemos para seguir adelante en la esperanza de que existe algo más pleno y más justo que lo que nos toca vivir aquí, y lo creemos porque son las palabras de Jesús mismo.
¿Cómo pude Jesús darnos de comer su cuerpo, su carne? No lo podemos explicar, pero como cristianos creemos que está presente en el pan y la copa, y esto mismo es lo que da fuerzas a este ritual tan importante para nosotros desde el principio.
Vivir para siempre, no tener miedo ni al dolor, la enfermedad y la muerte… un regalo de Jesús. Amén.

Querido Jesús, gracias porque me has dado la vida en abundancia, esa vida que supera todo sufrimiento, toda injusticia. Gracias por tu amor y tu entrega. Gracias por hacerme tu hermana e hija de Dios. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 31 de julio de 2015

2 de Agosto

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 78:1-4.12-25.52-54

Escucha, pueblo mío, mi Ley;
inclinen su oído a las palabras de mi boca.
Abriré mi boca en proverbios;
hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,
las cuales hemos oído y entendido,
las que nuestros padres nos contaron.
No las encubriremos a sus hijos,
contaremos a la generación venidera
las alabanzas de mi Señor,
su potencia y las maravillas que hizo…

… Delante de sus padres hizo maravillas
en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
Dividió el mar y los hizo pasar.
Detuvo las aguas como en un montón.
Los guió de día con nube
y toda la noche con resplandor de fuego.
Hendió las peñas en el desierto
y les dio a beber como de grandes abismos,
pues sacó de la peña corrientes
e hizo descender aguas como ríos.
Pero aun así, volvieron a pecar contra él,
rebelándose contra el Altísimo en el desierto,
pues tentaron a Dios en su corazón,
pidiendo comida a su gusto.
Y hablaron contra Dios, diciendo:
«¿Podrá poner mesa en el desierto?
Él ha herido la peña,
y brotaron aguas
y torrentes inundaron la tierra.
¿Podrá dar también pan?
¿Dispondrá carne para su pueblo?»
Y lo oyó Mi Señor y se indignó;
se encendió el fuego contra Jacob
y el furor subió contra Israel,
por cuanto no le habían creído
ni habían confiado en su salvación.
Sin embargo, mandó a las nubes de arriba,
abrió las puertas de los cielos
e hizo llover sobre ellos maná, para que comieran,
y les dio trigo de los cielos.
Pan de nobles comió el hombre;
les envió comida hasta saciarlos…

... Hizo salir a su pueblo como a ovejas
y los llevó por el desierto como a un rebaño.
Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor;
y el mar cubrió a sus enemigos.
Los trajo después a las fronteras de su tierra santa,
a este monte que ganó con su mano derecha.”
Amén.

Curiosidades

¿Qué es el cielo según la concepción bíblica?

Algunos sugieren que los escritores bíblicos pensaban que el cielo era sólido y más bien como un cuenco invertido. El sol realiza su peregrinaje diario a través de él, y tiene ventanas a través de las cuales puede descender la lluvia. Algunos hebreos bien pueden haber apoyado esta idea, pero no debemos olvidar que las personas del AT eran capaces de una imaginación muy activa. Nunca debemos tratarlos como literalistas rígidos. El significado teológico de su leguaje sobre el cielo puede comprenderse sin tener que recurrir a tales hipótesis.
El cielo es la morada de Dios y los que están estrechamente relacionados con él. El israelita ha de orar, “mira desde su morada santa, desde el cielo”. Dios es “Dios de los cielos”, o “Jehová el Dios de los cielos”. Dios no se encuentra sólo allí, porque leemos que el ejército de los cielos lo adora, y acerca de “los ángeles que están en los cielos” para ellos. Por lo tanto, el cielo es morada actual de Dios y sus ángeles, y el destino final de sus santos que están en la tierra.
(Nuevo Diccionario Bíblico, 1º Edición – Ediciones Certeza - pág.247)

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Juan 6:24-35

Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús.
Y hallándolo al otro lado del mar, le preguntaron:
—Rabí, ¿cuándo llegaste acá?
Respondió Jesús y les dijo:
—De cierto, de cierto les digo que me buscan, no porque han visto las señales, sino porque comieron el pan y se saciaron. Trabajen, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre, porque a éste señaló Dios, el Padre.
Entonces le preguntaron:
—¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?
Respondió Jesús y les dijo:
—Ésta es la obra de Dios, que crean en aquel que él ha enviado.
Entonces le dijeron:
—¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”
Y Jesús les dijo:
—De cierto, de cierto les digo: Moisés no les dio el pan del cielo, pero mi Padre les da el verdadero pan del cielo, porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
Le dijeron:
—Señor, danos siempre este pan.
Jesús les respondió:
—Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

La palabra “pan” encierra un montón de ideas y simbolismos.
Al decir pan pensamos en el sustento diario, las necesidades básicas cubiertas, lo necesario para vivir…
Al decir pan, pensamos en el olorcito, el aroma del pan recién horneado. Pensamos en manos que amasan con cariño para el pan diario de la familia, pero también la noble tarea del panadero. ¿Sabías que en la antigüedad el panadero era considerado una persona muy importante y estaba entre las autoridades de la comunidad, de la aldea?
Al decir pan pensamos en el alimento básico de todos los pueblos, sea de trigo, maíz, poroto, sorgo, cebada, centeno, arroz… la forma más práctica para encerrar en un elemento manuable todos los nutrientes necesarios.
Al decir pan, quienes somos cristianos, pensamos en la Mesa del Señor, la Eucaristía, la Santa Cena, la comunión… pero también pensamos en el mismo Jesús, quien se llamo a sí mismo “pan de vida”.
Y decir “pan de vida” parece una redundancia, ya que el pan da vida, porque sustenta la vida, pero al decir esto. Jesús refuerza el significado que de por si tiene la palabra.
Que nunca nos falte el pan, que nunca nos falte lo necesario para el sustento de nuestra familia, que a ninguna persona le falte el pan y menos aun a un niño, una niña, que nunca nos falte tu presencia, Señor. Amén.

Querido Jesús, vos te presentaste entre nosotros tan simple como un pan, tan cálido y cotidiano. Lograste que te necesitáramos como el pan, comprendimos lo importante que es el amor, el compartir, el solo estar bien si todas las personas están bien. Te pido que estés siempre presente en mi vida como el pan de cada día, que sienta hambre de vos y de tu palabra, que no me conforme con pasar simplemente por la vida, sino dando vida de la misma forma en que vos lo hiciste. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 25 de julio de 2015

25 de Julio

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 145

Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,
y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
Cada día te bendeciré
y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
Grande es Mi Señor y digno de suprema alabanza;
su grandeza es insondable.

Generación a generación celebrará tus obras
y anunciará tus poderosos hechos.
En la hermosura de la gloria de tu magnificencia
y en tus hechos maravillosos meditaré.
Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres,
y yo publicaré tu grandeza.
Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad,
y cantarán tu justicia.

Clemente y misericordioso es mi Señor,
lento para la ira y grande en misericordia.
Bueno es mi Señor para con todos,
y sus misericordias sobre todas sus obras.

¡Te alaben, mi Señor, todas tus obras,
y tus santos te bendigan!
La gloria de tu reino digan
y hablen de tu poder,
para hacer saber sus poderosos hechos a los hijos de los hombres
y la gloria de la magnificencia de su reino.
Tu reino es reino de todos los siglos
y tu señorío por todas las generaciones.

Sostiene mi Señor a todos los que caen
y levanta a todos los oprimidos.
Los ojos de todos esperan en ti
y tú les das su comida a su tiempo.
Abres tu mano
y colmas de bendición a todo ser viviente.
Justo es mi Señor en todos sus caminos
y misericordioso en todas sus obras.
Cercano está mi Señor a todos los que lo invocan,
a todos los que lo invocan de veras.
Cumplirá el deseo de los que lo temen;
oirá asimismo el clamor de ellos y los salvará.
Mi Señor guarda a todos los que lo aman,
pero destruirá a todos los impíos.

La alabanza de mi Señor proclamará mi boca.
¡Todos bendigan su santo nombre
eternamente y para siempre!”
Amén.

Curiosidades

¿A qué lugares se refiere la Biblia al decir “mar”?

El mar que predomina en el AT es, naturalmente, el Meditarráneo. Más aun, la voz yam quiere decir, también “oeste”, “hacia el oeste”, o sea “rumbo al mar”, por la posición geográfica del Mediterráneo en relación con Palestina. Se llama al Mediterráneo “el gran mar”, “el mar occidental”, y “el mar de los filisteos”.
Otros mares que menciona el AT son el Mar Rojo, literalmente “mar de las cañas”; el mar Muerto, literalmente “mar de sal”; el mar de Galilea, literalmente “mar de kinneret”. También se emplea la voz yam para los ríos particularmente anchos, como el Éufrates y el Nilo. Se la usa para el gran recipiente en el atrio del templo.
Como sería de esperar, la voz neotestamentaria thalassa se aplica a los mismos mares mencionados por el AT.
Los hebreos mostraron poco interés o entusiasmo por el mar. Probablemente su miedo al océano se originó en la antigua creencia semítica de que la profundidad personificaba el poder que luchaba contra la deidad. Pero para Israel el Señor era el creador de los mares, y por lo tanto el que lo controlaba. Él lo obliga a actuar para el bien del ser humano y alabar a Dios. En el lenguaje figurado de Isaías y Jeremías, el mar está completamente sujeto a Dios. Muchas de las manifestaciones del poder milagroso del Señor estuvieron relacionadas con el mar. Así también, cuando Cristo caminó sobre el mar y calmó la tormenta. El triunfo final de Dios verá la desaparición del mar en el mundo venidero.
(Nuevo Diccionario Bíblico, 1º Edición – Ediciones Certeza - pág.858)

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Juan 6:1-15

Después de esto, Jesús fue al otro lado del Mar de Galilea, el de Tiberias. Y lo seguía una gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos y vio que había venido a él una gran multitud, dijo a Felipe:
—¿De dónde compraremos pan para que coman estos?
Pero esto decía para probarlo, porque él sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió:
—Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomara un poco.
Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo:
—Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?
Entonces Jesús dijo:
—Hagan recostar a la gente.
Había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como en número de cinco mil hombres. Tomó Jesús aquellos panes y, después de dar gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; de igual manera hizo con los pescados, dándoles cuanto querían. Y cuando se saciaron, dijo a sus discípulos:
—Recojan los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.
Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Entonces aquellos hombres, al ver la señal que Jesús había hecho, dijeron: «Verdaderamente éste es el Profeta que había de venir al mundo.»
Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerlo rey, volvió a retirarse al monte él solo.” Amén.
Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Una de las características propias de los argentinos, no importa cuáles son sus raíces, es la exageración a la hora de calcular la comida para una fiesta, un encuentro ¡y ni hablar cuando es a la canasta! Cada uno, cada una lleva para dar de comer a cuatro más… ¡y después sobra! A pesar de que todos comen hasta hartarse.
Nuestras porciones son enormes, de hecho, por eso la obesidad es uno de los problemas que tiene la población, aparte de la calidad de lo que se consume.
Nos gusta comer, cuando nos juntamos comemos, y siempre es nuestra preocupación a la hora de organizar algo ¿qué comemos? Y el asado está primero en la lista.
Y la comida es esencial para el ser humano, en realidad, para todo ser viviente. Sin comida no hay supervivencia, es la energía con la que se mantiene y se mueve.
Una persona desnutrida está en inferioridad de condiciones no sólo por su fuerza, sino porque es más vulnerable a las enfermedades, pero también en su desarrollo integral. Si esto pasa de generación en generación, esas personas pasan a tener un déficit en su potencial con respecto a otras personas en mejores condiciones.
Este es el problema en el país y en el mundo. Algunas mesas sobreabundan los alimentos y otras escasean. Pero el mundo está diseñado para que todos los seres vivientes puedan acceder a lo necesario para su sostén y más. El problema es la distribución de esos alimentos. Y eso es nuestra responsabilidad. Esto es lo que en la iglesia llamamos mayordomía, administración.
Con cinco panes y dos peces comieron muchas personas, y sobró, porque compartieron, porque se dieron cuenta que había para todos.
Está bien que nos preocupemos por qué poner en la mesa, pero más importante todavía es darnos cuenta que si compartimos, no va a faltar. Amén.

Querido Jesús, mientras que caminabas entre nosotros nos mostraste el valor de la mesa, del compartir, del encuentro, de celebrar la vida. Ayudame a vivir en ese espíritu, no preocupándome tanto por lo que pongo encima de mi mesa, sino en que sea compartida. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 17 de julio de 2015

19 de Julio

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 23

Mi Señor es mi pastor, nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma.
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno,
porque tú estarás conmigo;
tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Engalanas mesa delante de mí
en presencia de mis angustiadores;
unges mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa de mi Señor moraré por largos días.”
Amén.

Curiosidades

¿Qué era considerado un desierto?
En la Escritura las palabras vertidas “desierto”, “yermo”, o “páramo” incluyen no sólo los desiertos estériles constituidos por dunas de arena o rocas, que encienden la imaginación popular en cuanto a lo que es un desierto, sino también las zonas esteparias y las tierras de pastoreo adecuadas para el ganado.
La palabra hebrea más común es midbar, palabra ya bien atestiguada en los relatos épicos en los relatos de Ugarit. Este vocablo puede indicar pastizales de pastoreo, adecuados para apacentar ovejas, a veces abrasados por las sequías estivales, como también zonas desoladas formadas por rocas y arena. Lo mismo se aplica al griego erêmos en el NT, nótese que al “desierto” de Mateo 14:15 no le falta “mucha hierba”.
El hebreo yesîmôn, traducido a veces como nombre propio “Jesimón”, se usa para desiertos relativamente pelados en Judea. El desierto visto desde Pisga indudablemente incluía las pedregosas tierras desérticas a ambos lados del canal del Jordán antes de desembocar en el mar Muerto, las laderas de Pisga y su cadena que se prolonga hacia el valle del Jordán, y tal vez los bordes del desierto de Judea del otro lado, detrás de Jericó y al N y al S de Qumran. Además de su uso como nombre propio para el largo valle hendido desde el mar Muerto hasta el golfo de Ácaba, el término ‘arabâ puede usarse como sustantivo común para estepa o monte bajo donde los animales salvajes tienen que buscar su alimento, o para el desierto inhóspito. Las palabras siyyâ, “tierras secas” y tohû, “páramo” se refieren también a zonas desérticas estériles e inhabitables.
(Nuevo Diccionario Bíblico, 1º Edición – Ediciones Certeza - pág.349-350)

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Marcos 6:30-34

Entonces los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado.
Él les dijo:
—Vengan ustedes aparte, a un lugar desierto, y descansen un poco.
(Eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.) Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto. Pero muchos los vieron ir y lo reconocieron; entonces muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él. Salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Tomarse un tiempo, un espacio, buscar un lugar en donde poder procesar lo vivido, lo realizado… descansar…
Vivimos en una sociedad en donde vamos de una cosa a otra como una bola. Vivimos acelerados, corriendo, dejando que los demás nos impongan nuestras prioridades. Todo es ya, para ayer, no hay tiempo, no tenemos tiempo, no tengo tiempo.
Un reflejo claro es cuando estamos en un embotellamiento o el semáforo demora en cambiar el color… ¡ya empiezan los bocinazos!... ¡como si eso ayudara!
No tenemos tiempo para que nuestro hijo, nuestra hija, nos cuente lo que le pasó en la escuela o nuestros padres, sus preocupaciones o las anécdotas pasadas…
Así como al mirar la tele todo el tiempo hacemos zapping, de la misma forma vivimos la vida. Parecemos un flipper, esas máquinas tan populares en los ’80, en donde la bola revotaba y revotaba hasta caer en un agujero o escapar para abajo.
No hay tiempo… ¡no puedo darme el lujo de descansar, de tomarme un día, o una tarde!... y cuando el cuerpo estalla en un ACV, un patatú u otro límite drástico, nos lamentamos, pensamos lo que tendríamos que haber hecho.
Trabajo siempre sobra, problemas siempre hay, personas que nos exigen o esperan algo de nosotros nunca faltan… somos nosotros los que tenemos que poner el límite, sos vos, soy yo… así como Jesús y sus discípulos buscaban un lugar tranquilo mientras que la gente los acosaba, los buscaba, porque no podían esperar ni un minuto.
Está en vos, está en mí, está en tomar conciencia de que no somos máquinas, y hasta las máquinas necesitan un descanso, un mantenimiento. Amén.

Querido Jesús, ¡gracias por ayudarme a tomar conciencia de que necesito un momento de paz, de introspección, de asimilar las cosas que vivo! Ayudame a lograr hacerlo y a ayudar a otras personas a tomarse el tiempo. Te lo pido a vos, que todos los días te ibas a un lugar aparte para encontrarte a vos mismo y hablar con el Padre mientras caminabas entre nosotros, que junto al Padre y al Espíritu Santo reinas por la eternidad. Amén.

viernes, 10 de julio de 2015

12 de Julio

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 85

Fuiste propicio a tu tierra, mi Señor;
volviste la cautividad de Jacob.
Perdonaste la maldad de tu pueblo;
todos los pecados de ellos cubriste.
Reprimiste todo tu enojo;
te apartaste del ardor de tu ira.

Restáuranos, Dios de nuestra salvación,
y haz cesar tu ira contra nosotros.
¿Estarás enojado contra nosotros para siempre?
¿Extenderás tu ira de generación en generación?
¿No volverás a darnos vida,
para que tu pueblo se regocije en ti?
¡Muéstranos, mi Señor, tu misericordia
y danos tu salvación!

Escucharé lo que hablará mi Señor Dios,
porque hablará paz a su pueblo y a sus santos,
para que no se vuelvan a la locura.
Ciertamente cercana está su salvación a los que lo temen,
para que habite la gloria en nuestra tierra.

La misericordia y la verdad se encontraron;
la justicia y la paz se besaron.
La verdad brotará de la tierra
y la justicia mirará desde los cielos.
Mi Señor dará también el bien
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia irá delante de él
y sus pasos nos pondrá por camino.”
Amén.

Curiosidades

¿Cómo era una aldea en los tiempos bíblicos?

La aldea de la época bíblica era generalmente, igual que en la actualidad, un pequeño grupo de viviendas, diferente de la ciudad en que no tenía muros ni defensas. Muchas de las “ciudades” del AT y NT podrían en realidad llamarse “aldeas” en el sentido moderno. Con todo, la distinción entre ciudad y aldea no siempre se mantiene; por ejemplo, a Belén se la llama ciudad en Lucas 2:4 y aldea en Juan 7:42. Una aldea podía llegar a ser una ciudad.
Con frecuencia las aldeas estaban agrupadas como “hijas” alrededor de la ciudad de la que, como comunidades agrícolas, dependían política y económicamente. Los habitantes se refugiaban dentro de las defensas de la ciudad más próxima en tiempos de guerra. La palabra semítica común para aldea, kafar, puede no tener relación necesariamente con esta especie de “protección” sino más bien denotar un caserío o aldehuela ubicada en pleno campo, alquerías o asentamientos suburbanos alrededor de una ciudad. Los campamentos nómades también recibían el nombre de “aldeas”, y nombres tales como Havot-jair quizá reflejen esto. La aldea podía tener su propio gobierno local con ancianos, y a veces un santuario o lugar sagrado.
(Nuevo Diccionario Bíblico, 1º Edición – Ediciones Certeza - pág.31)

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Marcos 6:7-13

Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando. Después llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, y les dio autoridad sobre los espíritus impuros. Les mandó que no llevaran nada para el camino, sino solamente bastón. Ni bolsa, ni pan, ni dinero en el cinto; sino que calzaran sandalias y no llevaran dos túnicas. Y añadió:
—Dondequiera que entren en una casa, hospédense en ella hasta que salgan de aquel lugar. Y si en algún lugar no les reciben ni les oyen, salgan de allí y sacudan el polvo que está debajo de sus pies, para testimonio a ellos. De cierto les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.
Y, saliendo, predicaban que los hombres se arrepintieran. Y echaban fuera muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

No engancharse con la mala onda… ¡qué difícil!
Generalmente si uno empieza a hablar de lo mal que está todo, las demás personas que están en la rueda se prenden. Es más aunque no nos guste esa actitud, nos resulta raro o poco creíble cuando la persona no se prende al bajón generalizado.
En el evangelio que compartimos hoy Jesús mismo dice a sus discípulos: “donde no los reciban, váyanse lo antes posible y sacúdanse el polvo de sus pies”, que no les quede nada de ese lugar, de esa casa, de esa mala onda. ¿Por qué quedarse enganchados con el rechazo, con la hostilidad? ¿Por qué perder el tiempo en alguien o en cosas que no van?
En el campo se dice “no gastar pólvora en chimangos”, cortar y rumbear para otro lado.
Esto es muy saludable, porque la mala onda, la indiferencia, no sólo es contagiosa, sino que te quita energía, te debilita. La persona negativa tiene el efecto de la superficie opaca y oscura con la luz, la absorbe y se pierde, mientras que la superficie brillante y clara la multiplica.
El gesto de sacudirse los pies es muy simbólica, pero también liberadora. Tomarlo no sólo como un símbolo, sino sacudirse realmente los pies ante las situaciones que nos quitan las energías, que nos “chupan”, es muy importante, porque nos permiten seguir adelante con la fuerza necesaria.
Acordate, de ahora en más, cuando alguien te “quiere pinchar el globo” o busca impregnar tu vida de pesimismo, alejate y saludí tus pies, como un acto liberador, y seguí adelante con tus sueños, tu energía y tu amor por la vida. Amén.

Querido Jesús, siempre me sorprendés por lo práctico y concreto que sos en tu ejemplo y en tus enseñanzas. En la iglesia siempre me incentivaron a ir detrás de la gente que no le interesa más congregarse, a transformarnos en una especie de trapo de piso, y hoy me estás diciendo ¡no! ¡nada de eso! Alejate y sacudite los pies para que nada de ellos te quede pegado. ¡Gracias por esa gran enseñanza! Y dame fuerzas para poder hacerlo en el amor. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.