domingo, 27 de diciembre de 2009

20 de Diciembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 80

“Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como un rebaño;
tú que estás sentado entre querubines, resplandece
ante Efraín, Benjamín y Manasés;
¡despierta tu poderío,
y ven en nuestro auxilio!

¡Oh Dios, haznos volver,
y que brille tu rostro, para que seamos salvos!

¿Hasta cuándo, oh mi Señor Dios Sebaot,
estarás airado contra la plegaria de tu pueblo?
Les das a comer un pan de llanto
les haces beber lágrimas al triple;
habladuría nos haces de nuestros convecinos,
y nuestros enemigos se burlan de nosotros.

¡Oh Dios Sebaot, haznos volver,
y brille tu rostro, para que seamos salvos!

Una viña de Egipto arrancaste,
expulsaste naciones para plantarla a ella,
le preparaste el suelo,
y echó raíces y llenó la tierra.

Su sombra cubría las montañas,
sus pámpanos los cedros de Dios;
extendía sus sarmientos hasta el mar,
hasta el Río sus renuevos.

¿Por qué has hecho brecha en sus tapias,
para que todo el que pasa por el camino la vendimie,
el jabalí salvaje la devaste,
y la pele el ganado de los campos?

¡Oh Dios Sebaot, vuelve ya,
desde los cielos mira y ve,
visita a esta viña, cuídala,
a ella la que plantó tu diestra!
¡Los que fuego le prendieron, cual basura,
a la amenaza de tu faz perezcan!

Esté tu mano sobre el hombre de tu diestra,
sobre el hijo de Adán que para ti fortaleciste.
Ya no volveremos a apartarnos de ti;
nos darás vida y tu nombre invocaremos.

¡Oh mi Señor, Dios Sebaot, haznos volver,
y que brille tu rostro, para que seamos salvos!” Amén.

Curiosidades

¿Sabías que el cántico de María, conocido como el “Magnificat”, se inspira en el cántico de Ana?

En 1 Samuel 2:1-10 encontramos el cántico de Ana, la madre de Samuel. Entre ambos se encuentran afinidades literarias, pero además se observan dos grandes temas: 1º los pobres y humillados socorridos en detrimento de los ricos y poderosos; y 2º Israel objeto del favor de Dios desde la promesa hecha a Abraham. La diferencia entre un cántico y el otro, es que en el de María, el tono es mucho más personal.
Pero más que un análisis, te invito a escuchar el cántico de Ana, para que saques tus propias conclusiones:
“Mi corazón exulta en mi Señor, mi cuerno se levanta en Dios, mi boca se dilata contra mis enemigos, porque me he gozado en tu socorro.
No hay Santo como mi Señor, (porque nadie fuera de ti), ni roca como nuestro Dios.
No multipliquen palabras altaneras. No salga de sus bocas la arrogancia. Dios de sabiduría es mi Señor, suyo es juzgar las acciones.
El arco de los fuertes se ha quebrado, los que tambalean se ciñen con fuerza. Los hartos se contratan por pan, los hambrientos dejan su trabajo. La estéril da a luz siete veces, la de muchos hijos se marchita.
Mi Señor da muerte y vida, hace bajar al seol y retornar. Mi Señor enriquece y despoja, abate y ensalza.
Levanta del polvo el humilde, alza del muladar al indigente para hacerle sentar junto a los nobles, y darle en heredad trono de gloria, pues de mi Señor los pilares de la tierra y sobre ellos ha sentado el universo.
Guarda los pasos de sus fieles, y los malos perecen en tinieblas, (pues que no por la fuerza triunfa el hombre). Mi Señor, ¡quebrantados sus rivales! el Altísimo truena desde el cielo.
Mi Señor juzga los confines de la tierra, da pujanza a su Rey, exalta el cuerno de su Ungido.” Amén.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Lucas 1:39-56

“En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’
Y dijo María: ‘Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.
Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.
Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia – como había anunciado a nuestros padres – a favor de Abraham y de su linaje por los siglos’.
María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

¿Qué te provoca ver una mujer embarazada, una mujer con una vida en su vientre? Una vida que todavía permanece oculta para los demás, pero que para la madre, cada vez se hace más intensa y más activa. Una mujer embarazada nos dice a todos que existe la posibilidad de transformar el mundo, que hay esperanza, que la vida, a pesar de tantos contratiempos, es buena y vale la pena ser vivida.
Una vida formándose dentro de otra… sólo Dios puede haber imaginado algo así. Una vida que da vida a otra… ¿no es un milagro?
La relación entre la madre y la criatura que se está gestando es una relación única. El bebé se asusta, se angustia y se alegra con las sensaciones que su mamá le transmite. Son dos, pero uno depende del otro, tanto el bebé de la mamá, como la mamá del bebé.
Una vida que da vida, que gesta en su vientre un ser igual a ella, con todos los órganos y todas las partes del cuerpo humano, pero muy pequeñito… ¿no te llena de ternura pensar en esto?
Una mujer embarazada nos despierta el deseo que cuidarla, de protegerla, parece vulnerable pero sabemos que es fuerte, y quienes hemos vivido esta experiencia, a pesar de estar físicamente en pocas condiciones de defendernos, al mismo tiempo nos sentimos más fuertes y aguerridas: seríamos capaces de cualquier cosa por defender y proteger a ese pequeño ser que llevamos en nuestro vientre.
Un cuerpo con la capacidad de crear vida, ¡sólo Dios puede haber ideado algo así! Un milagro de vida del que Él mismo quiso aprovechar, cuando llegó el tiempo de Jesús. Sí, Dios mismo hecho carne, siendo gestado en el vientre de María, esa joven que aceptó ese desafío. Ese mismo desafío que toda mujer acepta cuando queda embarazada. El desafío de llevar un embarazo adelante, sabiendo que la tarea sólo empieza, porque después, con el nacimiento del bebé la vida cambia, la concepción de la vida cambia, la visión de la vida cambia.
Ser madre es un regalo de Dios, un don. Cuando dos mujeres embarazadas se encuentran hay como una complicidad, una sensación de “estamos en el mismo camino”.
Dios ha ideado una forma de perpetuar la especie humana que de alguna manera nos habla de Él mismo: ¡sólo Dios podría a través de la fragilidad y la vulnerabilidad crear vida, fuerza, valor y coraje. Una mujer embarazada… una luchadora, alguien que no se deja vencer por el cansancio, y que llena de esperanza a la humanidad y nos dice que Dios todavía cree que nuestros corazones puedan ser transformados. Amén.

Dios, mi creador, mi Padre, Madre, mi protector, ¡gracias por maravillarme cada día! ¡gracias porque me conmovés cuando descubro tu poder creador y transformador! ¡gracias porque nos has creado tan vulnerables y fuertes a la vez! Señor, Dios mío, el descubrir tu grandeza y tu confianza en cada uno de nosotros, en esta humanidad que vos has creado y de la que esperas una transformación, logra que sienta ese deseo y esas ganas de hacer de mi pequeño entorno, un mundo mejor. Vos me decís que hay esperanza, porque los niños siguen naciendo, y me llamás a comprometerme por esta razón. Ayudame a andar en el camino de vida y de esperanza, y a ser partícipe de tu creación. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 11 de diciembre de 2009

13 de Diciembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 12

“¡Salva, mi Señor, que ya no hay fieles,
se acabaron los veraces entre los hijos de Adán!
Falsedad sólo dicen, cada cual a su prójimo,
labios de engaño, lenguaje de corazones dobles.

Arranque mi Señor todo labio tramposo,
la lengua que profiere bravatas,
los que dicen: ‘La lengua es nuestro fuerte,
nuestros labios por nosotros, ¿quién va a ser amo nuestro?’

Por la opresión de los humildes, por el gemido de los pobres,
ahora me alzo yo, dice mi Señor:
auxilio traigo a quien por él suspira.

Las palabras de mi Señor son palabras sinceras,
plata pura, de ras de tierra, siete veces purgada.

Tú, mi Señor, los guardarás,
los librarás de esta ralea para siempre;
de todas partes se irán los impíos,
colmo de vileza entre los hijos de Adán.” Amén.
Curiosidades

¿Cómo eran los soldados en los tiempos de Jesús?

Los soldados romanos eran los legionarios. El legionario (en latín legionarius) era el integrante de una unidad militar del ejército romano. Dicha unidad se conformaba generalmente por ciudadanos romanos mayores de 15 años. La duración del servicio militar de un legionario en la República temprana, era la de la duración de la campaña militar. En el siglo II a. C. se estableció que el servicio máximo debía ser de 16 campañas. Después de las reformas de Mario, el tiempo de servició quedo fijado en 25 años, que fueron rebajados a 20 en época de Augusto. Recibía una paga por sus servicios y, al finalizar su enrolamiento, tierras o, a partir de Augusto, un premio en metálico abonado por el Aerarium Militaris.
El legionario estaba generalmente armado con dos jabalinas (una pesada, el pilum y otra más liviana), una espada (gladius), y hasta la época de Tiberio, un puñal (pugio). Para su protección portaba un casco (galae), una armadura de anillas (lorica hamata), placas (lorica segmentata) o escamas (lorica squamata) y un escudo rectangular (scutum) que lleva una protección metálica o bloca para la posición de la mano. Completaban su equipamiento (impedimenta) un par de sandalias (caligae) y una mochila o morral (sarcina).
Uno de sus principales atributos, ya que muchas veces se enfrentaban con ejércitos mayores y mejor equipados, era el de formar parte de un cuerpo sumamente disciplinado y en constante entrenamiento (exercitum), tanto para poder efectuar maniobras militares en forma precisa y exacta, como la famosa tortuga o testudo, como para trabajar en obras de ingeniería militar (construcción de campamentos, murallas y fortalezas) y obras públicas (caminos, puentes y acueductos).

Evangelio
Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Lucas 3:10-18

“La gente le preguntaba: ‘Pues ¿qué debemos hacer?’ y él les respondía: ‘El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo’. Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: ‘Maestro, ¿qué debemos hacer?’ Él les dijo: ‘No exijan más de lo que les está fijado’. Preguntáronle también unos soldados: ‘Y nosotros ¿qué debemos hacer?’ Él les dijo: ‘No hagan extorsión a nadie, no hagan denuncias falsas, y conténtense con su soldada’.
Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; respondió Juan a todos, diciendo: ‘Yo los bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él los bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga’. Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva.” Amén.


Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Ser generoso, ser honesto, no aprovecharse de la situación o de la autoridad que uno tiene. Cosas que parecen tan simples pero a la vez que están relacionadas con lo más profundo del ser humano: el egoísmo.
El egoísmo es el que me hace querer tener más de lo que necesito, es el que me tienta para aprovechar la situación tomando lo que no me corresponde. El egoísmo es el que me hace creer que yo merezco más algo que las demás personas. El egoísmo…
Si mirás a tu alrededor y te ponés a pensar, te vas a dar cuenta que gran parte de los sufrimientos de las personas es porque hay algunas más ambiciosas que, a través de engaños y trampas se han quedado con lo que no les corresponde. Si no fuera por el egoísmo, si no fuera porque hay algunos que siempre quieren más y más, no habría tanta gente padeciendo la miseria, no habría niños muriendo de hambre, las personas podrían tener un trabajo digno en vez de recibir dinero del gobierno. ¡Todo sería muy diferente si fuéramos generosos y honestos!
Jesús nos vino a enseñar a vivir mejor, a dejar nuestro egoísmo de lado. Estamos viviendo el tiempo de la oportunidad, el tiempo en que nuestras vidas cambien el rumbo, en que tu vida y la mía cambien el rumbo.
Muchos viven con total impunidad explotando a los demás y burlándose de todo y de todos, pensando que nada puede pasarles. Pero ni se imaginan que, así como te digo que vivimos el tiempo de la oportunidad, también va a venir el otro tiempo: el tiempo de la justicia, y ése es el tiempo en que se acaba la impunidad y viene el castigo, así como también la recompensa.
Vivimos el tiempo de la oportunidad, el tiempo en donde podemos cambiar las cosas. Vivimos el tiempo en donde es posible un cambio si salimos de nuestro egoísmo, pero necesitamos de vos, que están ahí, a veces sintiéndote tentado, a veces sintiéndote un tonto. La recompensa es grande, porque tu vida estará junto a Dios en tu vida y tu resurrección. Pero lo mejor es que ya aquí, un cambio, una entrega total, te transforma y te llena de gratificaciones. Jesús te invita a cambiar el eje de tu vida, Jesús te invita a centrarte en el amor a los demás en vez de vivir una vida de satisfacciones egoístas. Está en vos aceptarla. Amén.

Querido Jesús: ¿Cuántas veces te he preguntado ‘qué tengo que hacer para estar con vos’? no sé por qué me imagino otras respuestas, algo más cómodas para mí, pero no existen, al menos si quiero que caminemos juntos. Tengo que dejar mi egoísmo de lado y mirar al que me necesita, estar atenta, pero a veces me da pereza, a veces no tengo tantas ganas… después me pongo a pensar en que diste tu vida por mí, que Dios me ha creado tan especial, a su imagen y semejanza, que desde mi bautismo tu Espíritu, Señor, vive en mí y me empuja hacia vos, y digo: sí, mi vida con Jesús es la única que vale la pena. No permitas que salga de tu camino, no permitas que me sienta tentada por la ambición, el poder y la corrupción. Te lo pido a vos que junto al Padre y al Espíritu Santo viven por toda la eternidad. Amén.

viernes, 4 de diciembre de 2009

6 de Diciembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 126

“Cuando mi Señor hizo volver a los cautivos de Sión,
como soñando nos quedamos;
entonces se llenó de risa nuestra boca
y nuestros labios de gritos de alegría.

Entonces se decía entre las naciones:
¡Grandes cosas ha hecho mi Señor con éstos!
¡Sí, grandes cosas hizo con nosotros mi Señor,
el gozo nos colmaba!

¡Haz volver, mi Señor, a nuestros cautivos
como torrentes en el Négueb!
Los que siembran con lágrimas
cosechan entre cánticos.

Al ir, va llorando, llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas.” Amén.
Curiosidades

¿Quién era Herodes, el tetrarca?

Herodes, el tetrarca, que llevaba el nombre distintivo de Antipas, era el hijo menor de Herodes y Maltace, y heredó las porciones del reino de su padre correspondientes a Galilea y Perea. Era el más capaz de los hijos de Herodes y un gran edificador, como su padre. Se casó con Mariamne, la hija del rey nabateo Aretas IV, pero se divorció de ella con el fin de casarse con Herodías, la mujer de su medio hermano Herodes Felipe. Juan el Bautista denunció su segundo matrimonio como ilegal; dice Josefo, el historiador, que Antipas temía que la gran multitud de pueblo que seguía a Juan pudiera transformarse en una revuelta. Naturalmente Aretas se resintió ante el insulto que significaba para su hermana, y aprovechó la oportunidad pocos años después para hacerle guerra a Antipas (36 d.C.) las fuerzas de Antipas sufrieron una fuerte derrota, y según Josefo, mucha gente consideró la derrota como una retribución divina por la muerte de Juan el Bautista. En el 39 d.C. Antipas fue denunciado ante el emperador Cayo por su sobrino Agripa como conspirador; fue depuesto de su tetrarquía y terminó sus días en el exilio.

Evangelio
Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:
Lucas 3:1-6

“En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:
‘Voz del que clama en el desierto:
Preparen el camino del Señor,
enderecen sus sendas;
todo barranco será rellenado,
todo monte y colina será rebajado,
lo tortuoso se hará recto
y las asperezas serán caminos llanos.
Y todos verán la salvación de Dios’.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

En medio de tantas complicaciones y problemas que debemos enfrentar, ¡qué agradable y qué esperanzadora la idea de que nuestros caminos sean allanados. ¡Qué alivio pensar en que alguien nos pueda facilitar nuestro camino, hacerlo más liviano!
¿Sabés que no es sólo una idea, sino una realidad que la podés vivir vos?
Jesús, a través de su vida y su muerte y resurrección, ha venido al mundo para aliviar nuestras vidas. Tal vez vos, que estás escuchando ahora y no estás muy convencido de todo esto me preguntes: ‘Qué estás diciendo, si vos, que sos cristiana y que me estás hablando en este momento también tenés problemas que no lográs resolver’. Y es verdad, ningún cristiano deja de tener problemas, pero la diferencia está en cómo éstos le afectan.
A nuestro alrededor vemos mucha gente abatida. Gente que se refugia en el alcohol, la droga, las frivolidades… hay gente con problemas de depresión, de estrés, con enfermedades sicosomáticas, y esto no es casual. Estamos viviendo en un mundo muy convulsionado en donde las personas se sienten inseguras. No saben si el trabajo que tienen les va a durar en el tiempo, no saben si el dinero que ganan será suficiente para llegar a fin de mes, no saben si sus hijos están siendo víctimas de los que se aprovechan de los jóvenes incursionándolos en el mundo de la droga, no saben si hoy es el día en que serán asaltados o que sufrirán algún accidente en la calle por culpa de alguno de esos irresponsables que conducen peligrosamente.
Sí, se está viviendo un tiempo de mucha inseguridad, pero ahora te pregunto, ¿alguna vez se ha vivido en una seguridad completa?
Tal vez te sientas tentado a decirme que antes era diferente… pero no es así. Es verdad que hoy día se corren muchos peligros, pero siempre fue así. La vida es insegura, nunca se sabe los rumbos que cada uno va a tomar: hoy estamos riendo felices y mañana lloramos a mares. En la vida lo único seguro es la muerte… porque hacia allí desembocaremos todos.
La vida es insegura e imprevisible, todo el tiempo nos sorprende y nos desestructura, pero para quienes somos cristianos, no importa las dificultades que tengamos que atravesar siempre nos sentimos seguros, porque nuestro salvavidas, nuestro sostén es Jesús.
Jesús vino al mundo para poner su hombro y ayudarnos a llevar nuestros problemas. Él nos ha prometido estar siempre a nuestro lado y acompañarnos. Pero no sólo eso, sino que a través de su muerte y su resurrección nos ha dado la posibilidad de la vida eterna, y ahí está nuestro mayor consuelo y fortaleza. Si Jesús venció a la muerte, ese obstáculo que nunca pudimos sortear, ¿qué más nos puede pasar? Ni el dolor, ni las enfermedades, ni la misma muerte son definitivos, nada ni nadie puede hacernos daño, ni a mí ni a los que amo, porque si tenemos fe en Jesús, nuestra vida es eterna. Nuestra vida aquí en la tierra es sólo una parte, y la mejor nos espera en la eternidad, junto a Jesús.
No te quiero decir con esto que esta vida no vale la pena ser vivida, y Dios quiere que sea buena y feliz, pero también los problemas y preocupaciones forman parte de esta vida, y no nos va a librar de ellos, sino que nos va a dar fortaleza y resistencia para perseverar hasta el fin.
Si, Jesús te allana los caminos, vos sólo tenés que aceptar que te acompañe. Amén.

Querido Jesús: A veces me gustaría que un Juan el Bautista se cruce por mi camino y me despierte, que me grite las palabras del profeta Isaías, para que deje de tener miedo, para que sienta esa seguridad que veo, otros tienen. Dame la fe que necesito para confiar sólo en vos, ayudame a darme cuenta de que sos mi fortaleza, mi sostén, cualquier otra cosa sólo es fantasía, castillos en el aire. Sé, mi Señor, que me vas a ayudar, que vas a estar conmigo, mismo cuando no te lo pida, porque tu amor por mí es grande y misterioso. Gracias, Jesús, gracias porque siempre puedo contar con vos, que junto con el Dios Padre y el Espíritu Santo viven por siempre en la eternidad. Amén.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Domingo 29 de Noviembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:
Salmo 25

“A ti, mi Señor, levanto mi alma, oh Dios mío.

En ti confío, ¡no sea confundido, no triunfen de mí mis enemigos!
No hay confusión para el que espera en ti, confusión para el que espera en ti, confusión sólo para el que traiciona sin motivo.

Muéstrame tus caminos, mi Señor, enséñame tus sendas.
Guíame en tu verdad, enséñame, que tú eres el Dios de mi salvación.

En ti estoy esperando todo el día, por tu bondad, mi Señor.
Acuérdate, mi Señor, de tu ternura, y de tu amor, que son de siempre.
De los pecados de mi juventud no te acuerdes, pero según tu amor, acuérdate de mí.

Bueno y recto es mi Señor; por eso muestra a los pecadores el camino; conduce en la justicia a los humildes, y a los pobres enseña su sendero.

Todas las sendas de mi Señor son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus dictámenes.

Por tu nombre, oh mi Señor, perdona mi culpa, porque es grande.

Si hay un hombre que tema a mi Señor, él le indica el camino a seguir; su alma mora en la felicidad, y su estirpe poseerá la tierra.

El secreto de mi Señor es para quienes le temen, su alianza, para darles cordura.

Mis ojos están fijos en mi Señor, que él sacará mis pies del cepo.
Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado.

Alivia los ahogos de mi corazón, hazme salir de mis angustias.
Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados.

Mira cuántos son mis enemigos, cuán violento el odio que me tienen.
Guarda mi alma, líbrame, no quede confundido, cuando en ti me cobijo.
Inocencia y rectitud me amparen, que en ti espero, mi Señor.

Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.” Amén.


Curiosidades
¿Qué es el género apocalíptico?

La apocalíptica, o género apocalíptico, es una forma de literatura sumamente estilizada, con sus propias convenciones en cuanto a simbolismo y terminología, que se nutre continuamente de fuentes del A.T. es una literatura de sueños y visiones, a menudo centrada en una visión del trono celestial. La profecía escatológica puede adoptar la forma de largas conversaciones o de imágenes simbólicas, a veces sumamente artificiales, otras muy gráficas y efectivas. Probablemente los escritores de obras apocalípticas nunca pensaron describir el fin en términos literales. Al tratar de describir una salvación futura que trasciende la experiencia histórica ordinaria, parecería que adoptaron algunos símbolos de los mitos cananeos y de la mitología que encontraron en la parte oriental de la diáspora, como también en la Palestina helenística. La literatura apocalíptica a menudo muestra una interacción íntima, pero a la vez crítica, con la cultura internacional de su época.
La orientación puramente futurista de la literatura apocalíptica judía se modifica en el N.T. por la convicción de que ya ha comenzado el cumplimiento escatológico en el hecho histórico de Jesucristo. Los cristianos viven entre el “ya” y el “todavía no”. De esta manera se sustituye la tendencia apocalíptica a valorar negativamente la historia actual por la convicción de que ya está obrando el propósito redentor de Dios dentro de la historia de la era presente.

Evangelio - Lucas 21:25-36

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:



“‘Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán en el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza porque se acerca su liberación’
Les añadió esta parábola: ‘Miren la higuera y todos los árboles. Cuando ya echan brotes, al verlos, saben que el verano está ya cerca. Así también ustedes, cuando vean que sucede esto, sepan que el Reino de Dios está cerca. Yo les aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
‘Guárdense de que no se hagan pesados sus corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre ustedes, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan en la faz de la tierra. Estén en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengan fuerza y escapen a todo lo que está para venir, y puedan estar de pie delante del Hijo del hombre’.” Amén.

Señales del sol, la luna y las estrellas, estruendo del mar, temor y ansiedad entre la gente… ¡cuántas cosas horribles! ¡qué miedo da pensar en que puedan ocurrir, encontrarnos en medio de semejantes catástrofes! Pero, no tengas miedo, el texto que acabamos de escuchar es sólo una forma de escribir, un género literario, llamado apocalíptico, que lo que busca es justamente llamar tu atención.
De hecho no está hablando de otras cosas más de las que suceden ahora mismo: ¿no has visto que hay guerras, que hay hambre, terremotos, tornados, volcanes en erupción, y tantas otras cosas más?
Lo que pasa es que todas estas cosas son ocasiones en que nosotros, como seguidores de Cristo podemos dar testimonio.
¿De qué manera?
Estando atentos a las necesidades de las personas. Cuidándonos de no caer en las tentaciones, en aquellas cosas que nos alejen de Dios. Hoy estamos rodeados de obstáculos que intentan alejarnos de Dios. Las adicciones son uno de los mayores peligros, ya que pasan a ser lo más importante en nuestra vida. Y no estoy hablando de drogas solamente, sino todo aquello de alguna u otra manera se ha hecho adicción en nosotros: el dinero, el trabajo, el control, el estar informado… hay muchas cosas que dominan nuestra vida y nos alejan de nuestra familia, de nuestros amigos, de Dios.
Muchas de las cosas a las que me referí, en sí no tienen nada de malo, el problema es que pasan a ser el centro de nuestras vidas. Pero ¿cómo nos podemos defender de esto? Muchas de estas cosas no las podemos evitar y hasta somos empujados hacia ellas. Hace ya un tiempo que escucho esta frase “si no lo hacés, te quedás afuera”, y me pregunto ¿afuera de qué? ¿qué es lo que nos da tanto miedo?
¿Y si nos damos cuenta de que quedando afuera de esta rueda loca que gira y que nos está matando, nos sentimos mejor? ¿si nos damos cuenta de que el quedarnos afuera nos vuelve a la familia, los amigos, los afectos, y que ya no necesitamos de tantas cosas? ¿no será que nos estamos dejando manejar por el consumismo? ¿qué es lo que realmente vale en la vida?
Tal vez es hora de estar atentos, de velar porque no dejemos nunca de sentir, que nuestro corazón lata al son del amor hacia las personas, que Jesús esté sentado ahí adentro dirigiendo nuestras vidas. Tal vez sea hora de que nos demos cuenta de que en medio de los horrores que estamos viviendo nosotros somos los que tenemos que ser luz y cambiar este mundo que puede ser diferente.
Hoy es un buen día para frenar y percibir que todavía estamos a tiempo. Hoy es un buen día para que vos percibas que estás a tiempo. Mirá a tu alrededor y vas a ver a las personas que te esperan, que te necesitan, y que están deseando que te quedes afuera, junto con ellos. Amén.

Querido Jesús, ¡qué tonta que soy! ¿cómo no puedo ver tus señales? ¿cómo me dejo convencer por aquello que busca alejarme de vos? Acá estoy, hoy me he dado cuenta de que la vida, la mía y la de las personas que amo, es lo más importante. Ayudame a no dejarme devorar por el trabajo, por tener cada vez más y más cosas, a no llenar mi vida con lo más novedoso o las últimas noticias, necesito vivir, pero vivir de verdad, siguiendo tus pasos. Esos pasos que van a hacer de mí la luz que el mundo está necesitando. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 20 de noviembre de 2009

22 de Noviembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 93

“Reina mi Dios, de majestad vestido,
mi Dios vestido, ceñido de poder,
y el orbe está seguro, no vacila.
Desde el principio tu trono está fijado,
desde siempre existes tú.

Levantan los ríos, mi Dios,
levantan los ríos tu voz,
los ríos levantan su bramido;

más que la voz de muchas aguas
más imponente que las ondas del mar,
es imponente mi Dios en las alturas.

Son veraces del todo tus dictámenes;
la santidad es el ornato de tu Casa,
oh mi Dios, por el curso de los días.” Amén.

Curiosidades
¿Quién era Pilato?

Poncio Pilato era romano, de la orden ecuestre, o sea la clase alta. Poco sabemos de su carrera antes del año 26 d.C., pero en ese año el emperador Tiberio lo nombró quinto prefecto de Judea. En 1961 se encontraron pruebas de esto en una inscripción en Cesarea, parece que en los primeros años utilizó este título y luego fue reemplazado por el de procurador.
Como procurador ejerció el control total de la provincia y estuvo a cargo de los ejércitos de ocupación. Tenía plenos poderes de vida y muerte, y podía dejar sin efecto sentencias capitales decretadas por el sanedrín, que tenía que pedirle la ratificación. También nombraba a los sumos sacerdotes, y controlaba el templo y sus fondos: hasta las vestiduras del sumo sacerdote se hallaban bajo su custodia, y solamente se les dejaba llevarlas durante las festividades, época en la cual el procurador residía en Jerusalén y traía tropas adicionales para patrullar la ciudad.
Hubo varios cuestionamientos por parte del pueblo de Judea con respecto a su gobierno. Uno de ellos fue que utilizó dinero del tesoro del templo para construir un acueducto para llevar agua a la ciudad de Jerusalén desde un manantial ubicado a unos 40 km. De distancia. Decenas de miles de judíos se manifestaron contra el proyecto cuando Pilato llegó a Jerusalén, presumiblemente en época de alguna festividad, y él a su vez envió sus tropas disfrazadas en contra de ellos, como resultado de lo cual murió gran número de personas.
El historiador Filón lo describe como “por naturaleza rígido y porfiadamente duro” y “de naturaleza rencorosa, y hombre excesivamente iracundo”, también habla de “los sobornos, los actos de soberbia, los actos de violencia, los ultrajes, los casos de tratamiento basado en el rencor, los constantes asesinatos son juicio, la incesante y sumamente agraviante brutalidad” de los que podían acusarlo los judíos. Mientras que en el N.T. aparece como un hombre débil, dispuesto a inclinarse hacia lo expeditivo antes que hacia los principios, cuya autorización del asesinato judicial de Jesús se debió menos a un deseo de satisfacer a las autoridades judías que al temor de incurrir en el desagrado del emperador si Tiberio se enteraba de que había producido más desasosiego en Judea. Esto se hizo más evidente en la burla de los judíos al redactar el cartel que hizo colocar sobre la cruz.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Juan 18:33-37

“Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: ‘¿Eres tú el Rey de los judíos?’ Respondió Jesús: ‘¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?’ Pilato respondió: ‘¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?’ Respondió Jesús:
‘Mi Reino no es de este mundo.
Si mi Reino fuese de este mundo,
mi gente habría combatido
para que no fuese entregado a los judíos;
pero mi Reino no es de aquí’.
Entonces Pilato le dijo: ‘¿Luego tú eres Rey?’ Respondió Jesús:
‘Sí, como dices, soy Rey.
Yo para esto he nacido
y para esto he venido al mundo:
para dar testimonio de la verdad.
Todo el que es de la verdad, escucha mi voz’.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Vos, ¿escuchaste alguna vez la voz de Jesús?
Hace algunos días, una persona, en un estudio bíblico, expresó su deseo de vivir la experiencia de los profetas, de hablar con Dios de igual a igual, dialogar con Él, escuchar su voz y responderle.
Resulta difícil imaginarlo, pero tal vez el problema es que, cuando pensamos en esto de dialogar con Dios, siempre nos imaginamos que lo deberíamos hacer como cuando charlamos con cualquier persona.
Tal vez el problema está en que es difícil imaginarse lo que no se conoce, es difícil comprender que existen otras formas de comunicarse que las que utilizamos cotidianamente.
Es lo mismo que le pasa a Pilato cuando habla acerca del Reino. A Pilato no le cabe otro Reino que el que él vive, ansía y disfruta. Un Reino en donde sólo unos pocos tienen el poder y las riquezas, mientras muchos obedecen y mantienen el sistema.
El Reino de Jesús es todo lo contrario, el poder está en el amor, en buscar hacer el bien y ayudar a los demás. El Reino de Jesús no es un reino en donde unos pocos disfrutan mientras que muchos se sacrifican para sostener un sistema injusto. El Reino de Jesús, es un reino en donde hay un solo sacrificio para el bien de muchos. Y Jesús habla de este Reino. Lo podés encontrar en los evangelios, en las propias palabras de Jesús. Ahí te habla, y ahí lo podés escuchar.
Seguramente no vas a tener una aparición luminosa con trompetas y personas vestidas de blanco. Seguro que no. Jesús te habla a vos, como me habla a mí, pero a través del mundo que nos rodea. Utiliza a las personas y a las situaciones que vivimos para comunicarse con nosotros.
A veces aparece como una vocecita en nuestra cabeza que nos insiste con alguna cosa, que a veces nos incomoda, a veces nos ilumina, pero que siempre nos moviliza. Y así formamos parte de su reino, y como soldados suyos llevamos su mensaje a la gente, un mensaje que nos hace mejores, que transforma nuestro corazón, y nos hace luchar por cambiar este mundo, para que se achiquen las diferencias, para que se abra el diálogo, para que vayamos al encuentro.
Sí, Jesús te habla. Y te habla muchas veces al día. Está en vos tener tus oídos abiertos para recibir sus palabras. Amén.

Querido Jesús, ¿por qué necesito tantos requisitos para darme cuenta de tu presencia? ¿por qué no quiero darme cuenta de que a toda hora me estás hablando, me estás buscando? Abrime mis oídos a tus palabras. Ayudame a comprender de qué se trata tu Reino, haceme soldado tuyo, para trabajar para tu Reino. Sé que tenés las respuestas para mis preguntas, sé que tenés las palabras que necesito a cada momento, sólo me falta prestar la atención que vos necesitás y que a mí me hace bien. Te lo pido a vos reinás por toda la eternidad junto al Padre y al Espíritu Santo. Amén.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Domingo 15 de Noviembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 16

“Guárdame, oh Dios, en ti está mi refugio.

Yo digo a mi Señor: ‘Tú eres mi Señor,
mi bien, nada hay fuera de ti’;
ellos, en cambio, a los santos que hay en la tierra:
‘¡Magníficos, todo mi gozo en ellos!’

Sus ídolos abundan, tras ellos van corriendo.
Mas yo jamás derramaré sus libámenes de sangre,
jamás tomaré sus nombres en mis labios.

Mi Señor, la parte de la herencia y de mi copa,
tú mi suerte aseguras;
la cuerda me asigna un recinto de delicias,
mi heredad es preciosa para mí.

Bendigo a mi Señor que me aconseja;
aun de noche mi conciencia me instruye;
pongo a mi Señor ante mí sin cesar;
porque él está a mi diestra, no vacilo.

Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan,
y hasta mi carne en seguro descansa;
pues no has de abandonar mi alma al seol,
ni dejarás a tu amigo ver la fosa.
Me enseñarás el camino de la vida,
hartura de goces, delante de tu rostro,
a tu derecha, delicias para siempre.” Amén.

Curiosidades

¿Por qué se nombra la higuera como ejemplo?

La higuera es originaria de Asia menor y la región oriental del Mediterráneo. Es un árbol de hasta 11 m. de altura, aunque a menudo crece en forma de arbusto de varios tallos en lugares rocosos. En épocas primitivas se empezó a cultivar en Palestina, como la vid y el olivo; los tres se asocian a las promesas de prosperidad como también en advertencias proféticas. A menudo se planta la higuera junto a la vid, de modo que sus ramas y el follaje de la vid hicieron surgir la conocida expresión “cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera”, como símbolo de bienestar y prosperidad continuada.
La improductividad o la destrucción de estos árboles de crecimiento lento, que requieren años de paciente labor, se considera una calamidad nacional, mientras que la productividad era símbolo de paz y favor divino. Frecuentemente se mencionan los higos junto con la vid, la palmera, y la granada.
Se dice que Adán y Eva se vistieron con delantales hechos de las anchas hojas de la higuera, y en oriente todavía se cosen las hojas de parra para envolver la fruta fresca que se envía al mercado, donde constituyen un valioso producto comercial. Se preparaba un excelente alimento con masa y tortas de higos secos, que era fácil de llevar y constituía un regalo aceptable. Isaías recetó “masa de higos” para curar la llaga de Ezequías.
La higuera ha inspirado numerosos símiles, metáforas, y proverbios. En épocas helenísticas los higos adquirieron tal importancia en la economía nacional que los griegos promulgaron leyes especiales para regular su exportación.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Marcos 13:21-33

“Entonces, si alguno les dice: Miren, el Cristo aquí’ ‘Mírenlo allí’, no le crean. Pues surgirán falsos cristos y falsos profetas y realizarán señales y prodigios con el propósito de engañar, si fuera posible, a los elegidos. Ustedes, pues, estén sobre aviso; miren que les he predicho todo.
‘Mas por esos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas irán cayendo del cielo, y las fuerzas que están en los cielos serán sacudidas. Y entonces verán al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria; entonces enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo’.
‘De la higuera aprendan esta parábola; cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, saben que el verano está cerca. Así también ustedes, cuando vean que sucede esto, sepan que Él está cerca, a las puertas. Yo les aseguro que no pasará de esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre’.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Mucho se habla del fin del mundo. Ya en varias ocasiones hubo hasta suicidios en masa a causa del temor de un fin violento, en donde todo acabe en una gran llamarada. Los terremotos, los eclipses, las pestes, los cambios de milenio… de todas estas cosas se han hecho profecías que se fundamentan en textos como el que acabamos de oír.
¿Quién no escuchó hablar alguna vez de las profecías de Nostradamus? ¿Quién no ha escuchado alguna vez sobre algún visionario que anunciaba día y hora de la catástrofe que por fin acabaría con el mundo y todo lo que hay en él?
Lo curioso es que pesar de haberse fundamentado en textos como el de hoy, en palabras del mismo Jesús, pareciera que no han seguido leyendo un poco más, cuando habla acerca de la higuera. Y ahí está la clave.
Jesús nunca dice que el mundo va a terminar en una gran explosión, sino que, al vivir todo tipo de calamidades, sepamos que éstas son señales para que nos preparemos. ¿Y cómo lo hacemos? Llevando a la práctica las palabras de Jesús, amando al prójimo, siendo misericordiosos, buscando la reconciliación… en fin dando testimonio de Jesús a través de nuestras vidas.
No tengas miedo al fin del mundo. No va a ser una gran explosión. ¿Qué sentido tendría un final así para una creación de la cual Dios estaba absolutamente conforme, aprobándola al decir “y vio Dios que era bueno”?
La próxima vez que alguien toque a tu puerta anunciando el fin del mundo, preguntale: ¿Cómo lo sabés, si el mismo Jesús dijo en Mateo 13:33, que sólo Dios sabe el día y la hora?
No te angusties ni te aflijas, no te dejes asustar por aquellos que pretenden saber más que Dios. No creas en los visionarios que aparecen hablando acerca de cosas que no saben.
Ocupá tu tiempo y tu esfuerzo para mejorar tu lugar, para transformar este mundo a través del amor, dando testimonio de Jesús, que entregó su vida por vos, por mí y por todos aquellos que confían en su Palabra. Amén.

Querido Señor, querido Jesús, a veces me quedo confundida. Son tantas las voces que hablan y que en tu nombre vaticinan acontecimientos terribles que me llenan de miedo. A veces estoy tranquilamente en casa, toca el timbre y una persona en la puerta me empieza a hablar de destrucción y muerte. No dejes que me confunda, no permitas que dude, ayudame a confiar en tu promesa de vida. Dame tu Espíritu para que me guíe y me acompañe, que me dé claridad y palabras de sabiduría para que también ayude a que otros no caigan en las redes de esos mentirosos. Te lo pido a vos, que junto al Padre y al Espíritu viven y reinan por toda la eternidad. Amén.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Domingo 8 de Noviembre

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 146

“¡Aleluya!

¡Alaba a mi Señor, alma mía!
A mi Señor, mientras viva, he de alabar,
mientras exista salmodiaré para mi Dios.

No pongan su confianza en príncipes,
en un hijo de hombre, que no puede salvar;
su soplo exhala, a su barro retorna,
y en ese día sus proyectos fenecen.

Feliz aquel que en el Dios de Jacob tiene su apoyo,
y su esperanza en mi Señor su Dios,
que hizo los cielos y la tierra,
el mar y cuanto en ellos hay;

que guarda por siempre lealtad,
hace justicia a los oprimidos,
da el pan a los hambrientos,
mi Señor suelta a los encadenados.

Mi Señor abre los ojos a los ciegos,
mi Señor a los encorvados endereza,
mi Señor protege al forastero,
a la viuda y al huérfano sostiene.

Ama mi Señor a los justos,
mas el camino de los impíos tuerce;
mi Señor reina para siempre,
tu Dios, Sión, de edad en edad.” Amén.
Curiosidades

¿Qué era un tesoro y cómo era el Arca del Tesoro?

Cuando se habla de tesoro en la Biblia, generalmente se refiere a cosas valiosas, tales como el oro o la plata. En Mateo los “tesoros” son cajas que contienen objetos valiosos.
“Tesoro” o “casa de los tesoros” se refieren frecuentemente al lugar en donde se guardan tesoros, generalmente con relación con un santuario o pertenecientes a un rey. En Esdras y Nehemías el “tesoro” es un fondo para reconstruir el templo. En Marcos y Mateo se refiere a 13 cajas en forma de trompetas destinadas a las ofrendas y colocadas en el patio de las mujeres en el templo, esto es lo que conocemos como Arca del Tesoro; aparentemente se usa con referencia a los alrededores de las cajas en Juan.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Marcos 12:37-44

“El mismo David lo llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?’ La muchedumbre lo oía con agrado.
Decía también en su instrucción: ‘Guárdense de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Ésos tendrán una sentencia más rigurosa’.
Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: ‘Les digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir’.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Seguramente todos nos podemos poner de acuerdo con que la hipocresía es una de las cualidades humanas más feas y despreciables. Seguramente todos conocemos personas hipócritas, de las que desconfiamos.
Pero también es verdad que depende del lugar que se ocupa dentro de una sociedad, pasa de ser simplemente una cuestión que molesta y provoca desagrado, a ser un problema más grave.
Si la hipocresía está instalada en la clase dirigente, nos vamos a encontrar con falsas promesas y corrupción. En los tiempos de Jesús, los escribas formaban parte del grupo de poder y vivían a costa de mucha gente, entre ella, las viudas, a quienes, en teoría debían proteger.
Si lo pensamos un poco, no es tan distinto a lo que vivimos hoy día en nuestra sociedad: las coimas, los acomodos, las personas que cambian su voto por un par de pesos, forman parte de un poder hipócrita que se alimentan de esas situaciones. Una dirigencia hipócrita se sostiene de falsas promesas y de personas que reciben un poco a cambio de un sometimiento total.
Jesús vino a romper con todo esto, y exige que también nosotros, los cristianos, rompamos con todo esto, denunciemos la corrupción y el aprovechamiento del más desprotegido. En el relato de hoy, Jesús no busca resaltar a la viuda que da todo lo que tenía para vivir, sino que denuncia el sistema hipócrita del templo, que bajo la pretensión de protegerla, le saca hasta lo último, lo que necesitaba para vivir.
De ninguna manera las ofrendas del templo debían ser a costa del hambre de las personas, lo mismo que de ninguna forma un gobierno puede exigirle a los ciudadanos que paguen en impuestos y servicios más de lo que son sus ingresos, o que con lo que les quede, padezcan hambre y necesidades.
Como cristianos de ninguna manera podemos aceptar y quedarnos callados ente sistemas corruptos e hipócritas, que utilizan sobre todo a los más necesitados. Como cristianos debemos levantar la voz y denunciar a quienes sostienen un sistema así. Como cristianos somos llamados a defender al más débil y desamparado, aunque esto signifique oponerse al gobierno de turno.
Sé que esto no es fácil, y tal vez me digas: “yo no me meto en esas cosas”, pero el no meterse es estar del lado de los hipócritas, ser igual a ese grupo; no te metés, pero apoyás. Nadie dice que se fácil, pero tampoco que lo hagas solo. Somos muchos los cristianos que hemos asumido el compromiso de seguir a Jesús, por lo que si nos unimos, de todas nuestras debilidades haremos una fortaleza. Y esa fortaleza protegerá a todos aquellos que no logran hablar, que son débiles y vulnerables.
¿Te animás a formar esa red? Pensalo, no está tan mal, con pequeños cambios vos y yo, junto a otros muchos, podemos cambiar nuestro pequeño entorno. Amén.

Querido Jesús, vos me enseñaste a ver la injusticia. Me mostraste de qué formas se disfrazan las personas que buscan aprovecharse de otras, y la hipocresía en una de las más descaradas. Los hipócritas, a través de engaños buscan parecer buenos y con esa habilidad despojan a sus víctimas de todo lo que tienen. Ayudame a ser valiente, a instalar el tema, a buscar a otras personas que también, al igual que yo, quieran cambiar las cosas. Te lo pido a vos, que tuviste las agallas con la bendición del Dios Padre y la luz del Espíritu Santo. Amén.